by FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA
Aparentemente, las diez compañías petroleras que operan en los prometedores campos bolivianos de gas y petróleo están satisfechas con los contratos firmados con el gobierno de Evo Morales. Acuerdos que cuando sean ratificados por el Parlamento deben proporcionar seguridad jurídica y estabilidad para una eficaz explotación de esa riqueza. En este negocio tan importante o más que el margen de explotación previsible es la seguridad de que la actividad tiene continuidad y garantías.
Para el gobierno de Evo Morales la conclusión de los contratos con los operadores es un éxito, pero sólo supone el principio de un camino por recorrer; un proceso de construcción de confianza. Quien sea el titular de los hidrocarburos enterrados es menos relevante que el procedimiento para su puesta en valor, porque mientras no se invierte en prospección, exploración, transformación y comercialización esa riqueza natural sólo tiene valor potencial.
En principio, los nuevos contratos siguen la estela de otros semejantes en otros países, entre ellos la envidiable Noruega, con una buena parte de los ingresos destinados a impuesto y regalía para el Tesoro boliviano (hasta el 50%) y otra para financiar la actividad y repartir entre el titular del campo (en este caso el estado boliviano) y la compañía explotadora que corre con el riesgo del negocio. La asignación de una parte de ese margen en función de la inversión y del riesgo es de lo más lógico.
Para Repsol, como para las otras compañías, la clave está en la seguridad jurídica, en la continuidad del negocio y en el sistema de cómputo de los derechos de explotación que permiten estimar el futuro de la compañía y, consiguientemente, su cotización bursátil. En este sentido la competencia de compañías públicas (por ejemplo chinas) que no tienen que dar explicaciones al mercado puede convertirse en desleal. El gobierno boliviano está en su deber de optimizar sus ingresos, pero sin perder de vista el medio y largo plazo, la reputación de ser un buen cumplidor de sus compromisos.
source: ABC
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