
La española Repsol YPF SA es un caso aparte entre las petroleras europeas.
Su expansión internacional se ha topado con una serie de problemas en la Argentina, Bolivia y Venezuela. El reciente bajón del precio del crudo y el paulatino aumento en los costos están presionando su ya débil rentabilidad. Además, a la empresa le está costando más que a sus rivales reemplazar su producción con reservas frescas de petróleo y gas.
De todas maneras, los inversionistas han provocado un alza del 16% en la acción de Repsol YPF en las últimas ocho semanas. ¿Qué está pasando?
La respuesta corta es que el mercado cree que Repsol está en venta. Han abundado los rumores sobre una posible adquisición por parte de una petrolera multinacional o un rival europeo con mucho efectivo en sus bolsillos, después de varios años con los precios del petróleo en las alturas. Se cree que el gran atractivo de Repsol, a pesar de no estar entre las grandes, es la solidez de sus operaciones de refinación.
En los últimos meses, empresas de la talla de BP PLC, Royal Dutch Shell PLC y la italiana ENI SpA se han visto obligadas a desmentir públicamente su interés en Repsol.
A pesar de los rumores, a los inversionistas les podría venir bien un poco de cautela. Las acciones de Repsol, a su vez, podrían empezar a bajar a un nivel más realista. En la actualidad, las acciones se negocian a 10,3 veces las ganancias estimadas para 2007, por encima del grupo de empresas similares, que se transan a un promedio de 10,1 veces las ganancias estimadas para 2007. La cifra es incluso más alta que las 9,9 veces que corresponde a gigantes como Total SA y Exxon Mobil Corp. El viernes, las acciones de Repsol en la Bolsa de Madrid cerraron en 26,65 euros, un alza de 47 céntimos de euro.
Repsol obtuvo un voto de confianza por parte de una importante constructora española, pero eso no es una buena noticia para otros inversionistas interesados en comprar acciones. El mes pasado, Sacyr Vallehermoso SA gastó cerca de 1800 millones de euros para adquirir una participación del 6% en Repsol y controla otro 4% a través de derivados. A fines del mes pasado, Sacyr manifestó su intención de adquirir al menos el 20% de Repsol, con el fin de establecer un núcleo de accionistas españoles.
Antoni Brufau, presidente de Repsol, aprobó la compra de Sacyr, diciendo que un núcleo más fuerte de accionistas podría proteger a la empresa ante una oferta hostil. La Caixa, una caja de ahorro, posee otro 14% de Repsol, de manera que un núcleo español de accionistas podría controlar hasta el 43% de la empresa si a Sacyr se le permite invertir hasta el nuevo límite legal de 29,9% sin verse obligada a lanzar una oferta por el resto de la empresa.
Algunos inversionistas en España creen que Repsol, con sus flancos ya cubiertos contra una oferta hostil, podría verse tentada a participar en la reestructuración del sector energético del país. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, está deseoso de crear una gran empresa española de energía. Durante más de un año, el gobierno español ha batallado para que la energética alemana E.On AG no comprara a Endesa, la mayor eléctrica española, que además cuenta con una extensa presencia en América latina. Este fin de semana, el gobierno español eliminó finalmente la mayoría de las condiciones impuestas a la oferta de E.On, lo que despeja el camino parcialmente para que la empresa alemana se quede con Endesa. La decisión tiene lugar después de que la Unión Europea amenazara con llevar el caso ante los tribunales.
Repsol es una empresa pequeña, según los estándares globales de una industria donde la escala es importante. La empresa necesita apuntalar la inversión en desarrollo y exploración, ya que no está reemplazando las reservas de petróleo y gas que extrae, pero necesita un socio o una fusión que la ayude a compartir los costos. Repsol no ha descartado una unión con una empresa de tamaño mediano que fortalezca su posición.
En un reciente informe, la casa de valores Merrill Lynch subrayó un "riesgo sustancial" para los inversionistas en caso de que Repsol evalúe una fusión o adquisición en un mercado "competitivo" donde "tanto el precio como el riesgo son altos".
Repsol reconoce que la posibilidad de una adquisición ha contribuido a elevar su cotización, pero insiste en que ahora los inversionistas están tomando en cuenta las fortalezas de la compañía. "El mercado ha estado subestimando seriamente los activos de Repsol", dice Miguel Martínez, responsable de planificación y relaciones con los inversionistas del grupo.
De todos modos, muchos analistas consideran que el negocio fundamental de Repsol tiene problemas. La empresa hace frente a una serie de desafíos operativos, desde la disminución de reservas a una mayor competencia para su negocio de refinación.
source: La Nación
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