Polonia se mantuvo ayer en Bruselas firme en su negativa a autorizar el mandato a la Comisión Europea para que negocie un nuevo Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Rusia, lo que complicará el abastecimiento energético a Europa a medio plazo.
Este nuevo Acuerdo de Asocaición, que sustituiría al actual que expira en diciembre de 2007 tras diez años de vigencia, contiene elementos claves para la seguridad energética de Europa, sobre todo de los países más orientales, entre los que está la poderosa Alemania. En la actualidad una cuarta parte del gas y el petróleo que consume la Unión Europea proviene de Rusia.
Varsovia explicó ayer, durante una reunión del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la UE, que considera imprescindible que Rusia firme antes la Carta de la Energía, por la que Polonia se garantizaría el acceso a una serie de infraestructuras energéticas de ese país y su aprovisionamiento, extremo al que se niega Vladimir Putin. El máximo mandatario ruso explicó hace unos días, en la reciente Cumbre de Lahti (Finlandia), que no estaba dispuesto a abrir el sector energético ruso para que entre la competencia extranjera, aunque sí dio a entender que garantizaría el suministro de los contratos firmados.
Embargo de carne y plantas
A las reclamaciones en materia energética se han unido además las exigencias de Varsovia de que Rusia levante el veto que mantiene sobre la carne polaca y una serie de plantas en base a un conflicto sobre productos fitosanitarios. Así las cosas, la próxima Cumbre entre la Unión Europea y Rusia, prevista para el 24 de noviembre en Helsinki, corre serio riesgo, si no de suspenderse, sí por lo menos de acabar en un rotundo fracaso ya que el mandato para que se abra la negociación requiere la unanimidad de toda la UE.
La Comisión Europea y la Presidencia finlandesa de la UE trabajan desde hace meses en «acercar» Rusia a Europa en materia energética. En concreto, pretenden que Moscú les dé acceso a sus hidrocarburos y a sus oleoductos, así como garantías de las inversiones y la transparencia del mercado.
Desde la capital comunitaria, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita errero-Waldner, insistió ayer en que Moscú y Varsovia deben resolver sus conflictos bilateriales en solitario y sin que ello tenga que repercutir en el resto de los países de la UE.
Los ministros de Exteriores de la UE debatieron ayer además sobre una posible condena a Israel por el ataque de Beit Hanún. Según explicó Alberto Navarro, Secretario de Estado para la Unión Europa, «después de horas de negociación y tras conocerse el veto de Reino Unido y Holanda el único acuerdo al que se llegó fue el de deplorar la inaceptable actuación de Beit Hanún».
Formar policías en Afganistán
Por otra parte, los ministros de Denfesa de la UE, en sesión conjunta con los de Exteriores, decidieron ayer estudiar una propuesta de Holanda para que una misión de la UE se dedique a la formación de policías en Afganistán. El titular de Defensa español, José Antonio Alonso, se mostró a favor.
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