La implementación del programa "Energía Plus"—que obliga a los grandes industrias a obtener por su cuenta la cobertura de la mayores demandas eléctricas que experimenten respeto a 2005— registró dos nuevas modificaciones que apuntan a subsanar los inconvenientes planteados con los controles y las penalidades.
Tras confirmar que los castigos a los grandes usuarios que no se encuadren en el nuevo esquema se contabilizarán a partir del 8 de noviembre, el ministerio de Planificación precisó ayer que las mediciones comparativas se realizarán por "bandas horarias" y no hora por hora y que los mayores consumos se facturarán transitoriamente al precio que arroje la usina más cara del sistema.
Desde la cartera que conduce Julio De Vido salieron a rectificar en parte los criterios iniciales que había fijado la Secretaría de Energía y aclararon que los controles a las grandes industrias para saber si consumen más o menos que el año pasado se harán cotejando los promedios de las tres franjas horarias de los períodos "pico, valle y el resto del día". Con este cambio se dejó de lado la pretensión originaria del Gobierno que buscaba medir y penalizar los excesos de consumo en forma horaria.
Por el lado de los recargos a las industrias que no respalden sus mayores demandas con nueva generación, los funcionarios de Planificación señalaron que —hasta que se aprueben las sanciones definitivas— se cobrará la energía adicional al precio horario que marque la última máquina incorporada al sistema.
Las medidas en cuentagotas que va tomando el Gobierno siguen desconcertando a los grandes usuarios y las distribuidoras. Si bien el Energía Plus ya está corriendo desde el miércoles, los técnicos de la CAMMESA todavía no terminaron de reglamentar los procedimientos y las condiciones operativas del escenario que fijó la resolución 1281.
Las distribuidoras agrupadas en ADEERA solicitaron una una reunión urgente con el titular de Energía, Daniel Cameron para plantearle los problemas de instrumentación que podrían registrarse con el nuevo esquema.
Entre otros escollos, las prestadoras del servicio eléctrico advirtieron que sin una autorización expresa de los entes reguladores no podrán facturarle a los grandes usuarios los recargos y las multas que disponga la CAMMESA por las mayores demandas que no se cubran con la incorporación de nueva generación.
Source: Clarin
Tras confirmar que los castigos a los grandes usuarios que no se encuadren en el nuevo esquema se contabilizarán a partir del 8 de noviembre, el ministerio de Planificación precisó ayer que las mediciones comparativas se realizarán por "bandas horarias" y no hora por hora y que los mayores consumos se facturarán transitoriamente al precio que arroje la usina más cara del sistema.
Desde la cartera que conduce Julio De Vido salieron a rectificar en parte los criterios iniciales que había fijado la Secretaría de Energía y aclararon que los controles a las grandes industrias para saber si consumen más o menos que el año pasado se harán cotejando los promedios de las tres franjas horarias de los períodos "pico, valle y el resto del día". Con este cambio se dejó de lado la pretensión originaria del Gobierno que buscaba medir y penalizar los excesos de consumo en forma horaria.
Por el lado de los recargos a las industrias que no respalden sus mayores demandas con nueva generación, los funcionarios de Planificación señalaron que —hasta que se aprueben las sanciones definitivas— se cobrará la energía adicional al precio horario que marque la última máquina incorporada al sistema.
Las medidas en cuentagotas que va tomando el Gobierno siguen desconcertando a los grandes usuarios y las distribuidoras. Si bien el Energía Plus ya está corriendo desde el miércoles, los técnicos de la CAMMESA todavía no terminaron de reglamentar los procedimientos y las condiciones operativas del escenario que fijó la resolución 1281.
Las distribuidoras agrupadas en ADEERA solicitaron una una reunión urgente con el titular de Energía, Daniel Cameron para plantearle los problemas de instrumentación que podrían registrarse con el nuevo esquema.
Entre otros escollos, las prestadoras del servicio eléctrico advirtieron que sin una autorización expresa de los entes reguladores no podrán facturarle a los grandes usuarios los recargos y las multas que disponga la CAMMESA por las mayores demandas que no se cubran con la incorporación de nueva generación.
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