¿LLEGARÁN A UN ACUERDO LUKASHENKO Y PUTIN?


El presidente bielorruso Alexander Lukashenko se está preparando a fondo para la reunión con su homólogo ruso Vladimir Putin que, según se supone, se celebrará entre el 9 y el 10 de noviembre próximo. No hace mucho, Lukashenko declaró en Minsk que en esta reunión se abordarán problemas de integración y lamentó: "Hasta en el nivel más alto todavía no hay claridad respecto a lo que debemos hacer y qué es lo que debemos conseguir". Según se desprende de sus declaraciones, la culpa por esta situación recae sobre Moscú.

Pese a las diferencias en las posturas, los aliados deben llegar a un acuerdo, opina Lukashenko: "Nadie podrá inhibir nuestras relaciones. Ni Lukashenko ni Putin no podrán hacerlo. Los pueblos no lo aceptarán".

Al fin y al cabo, las partes llegarán a una fórmula de compromiso, se muestran seguros expertos bielorrusos. "Bielorrusia es una especie de corredor de transporte, en su territorio se encuentran objetivos militares de Rusia, Rusia está interesada en Bielorrusia", expresó a Nezavisimaya Gaceta el politólogo Valeri Karbalevich. "Las negociaciones serán nada fáciles -opina el experto-, y la próxima reunión no será una excepción. Presionadas por las circunstancias, las partes llegarán a una fórmula de compromiso hacia finales del año, en el mejor de los casos".

En opinión del politólogo ruso Sergei Markov, miembro de la Cámara Pública, chocaron dos tendencias: de un lado, Rusia procura obtener de Minsk cuanto más; de otro, las posiciones de Lukashenko se han robustecido notablemente.

"Moscú trata de pragmatizar sus relaciones con los países de la CEI, comercializarlas y sacar provecho máximo", manifestó Markov en entrevista con Nezavisimaya Gaceta. Tal postura, basada exclusivamente en el afán de sacar provecho, genera serios errores. "Las relaciones entre Rusia y Bielorrusia se interpretan como relaciones de los países socios -manifestó Markov-. Se supone que de estas relaciones bilaterales Rusia debe obtener mayor provecho. Pero si Rusia desea que la consideren un gran país, debe pagar a los países pequeños, para que se encuentren en la zona de su influencia".

Otra tendencia, según Markov, guarda relación con el reforzamiento de las posiciones políticas del mandatario bielorruso a raíz de su ingreso en el club antiyanqui, del que ya forman parte Irán, Venezuela y China. "Mientras antes estos opositores del Tío Sam estaban marginados, ahora, debido a los crasos errores cometidos por EE.UU., esta alianza sale del aislamiento. Consiguientemente, Lukashenko ve consolidadas sus posiciones en el mundo".

Rusia ha de revisar a fondo su política en el espacio postsoviético. "Hoy, es uno de los derroteros menos acertados en la política aplicada bajo la presidencia de Vladimir Putin", está convencido Markov. El politólogo considera que "no se puede confiar en el éxito sin participar activamente en la vida de la CEI, mientras otros países no ahorran energías actuando en los países postsoviéticos".

source: RIA

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