¿Se imaginan una operación Sacyr-ACS? El viernes -después de que Sacyr sumara una ganancia en la semana de casi el 14%- tronaba en los mentideros bursátiles una transacción así que sentaría juntos a Abelló con los Albertos, a los March con los Loureda, a Florentino Pérez con Luis del Rivero. Que uniría los destinos de FENOSA, Iberdrola y Repsol. Que relacionaría a todos con La Caixa también por la vía de las autopistas: Abertis- Autostrade, Itínere, Europistas. Demasiado para el cuerpo hispano-serrano y para Moncloa como adalid de todo lo que suene a energética piel de toro.
Exuberante para ser cierto. Una constructora de al menos 27.000 millones de euros que contendría dentro participaciones varias veces esa capitalización en el sector energético, inmobiliario de infraestructuras. Un sueño de matriotscka a la española, embrión del mayor grupo europeo de infraestructuras, y quien sabe sí energético, con electricidad, petróleo, gas y renovables. Lo dicho, una ilusión bursátil de cierre semanal y que cada ciertos días aparece como un Guadiana del mercado. Es una pieza más del loco puzzle que se está formando en España, donde las guerras se multiplican y el embrollo alcanza límites insospechados.
Acciona se ha convertido en defensora number one de Endesa y se ha sumado al carro de Gas Natural tras las denuncias de presunto uso de información privilegiada contra la eléctrica de Pizarro, E.ON y Deutsche Bank. Gas y Acciona podrían hacer más que cualquiera de ellas sola, pero está también Caja Madrid, que no se define porque la pugna dentro de la entidad respecto a este caso no es baladí. Vender es una gran tentación porque permite además a Blesa quitarse de en medio.
Pero ¿y los dirigentes del PP que defienden una Endesa grande y libre, con Pizarro al frente? Se habla de que podría venir otra caja, pero entremedias está Pizarro, al que casi ninguna operación le conviene. A unas malas, E.On paga 35 euros, aunque todos tratan de forzarlo para que suba y suba.
Los Entrecanales son los más interesados en que E.ON estire el chicle por que así se aseguran las plusvalías de ese paquetón comprado a precios de mercado que engorda su deuda y les hace olvidar esa situación de saneamiento vivido en los últimos años que permitía una y mil operaciones fallidas.
Pero esto se ha acabado y ahora hay que afinar al máximo, de ahí la agresividad. Sólo pensar en la posibilidad de que E.ON podría retirarse pone los pelos de punta a más de uno porque, no hay que olvidarlo, controlar Endesa vale ahora más de 37.000 millones de euros. A no ser que se quiera controlar con un 24,9%. La nueva ley de Opas juega en contra.
En lo que casi todos coinciden es en que no se fían del Gobierno, sobre todo después de los bandazos conocidos en el caso Endesa. Primero apoyando a Gas y luego ya no se sabe a quién. Y además ya no están ni Montilla, ni Sebastián, quienes, mal que bien, sí sabían lo que querían.
Luego está Iberdrola, con Galán volando solo ante unas relaciones con el BBVA distantes, distintas con BBK y a la fuerza con Florentino, los Albertos y los March. Un salto hacia delante que podría provocar un cambio de caballo de los de ACS. Mantenerse en el centro de la cuadriga, con FENOSA semicontrolada e Iberdrola incontrolada, es complicado.
Sacyr parece tenerlo todo atado en Repsol, pero tiene tantos frentes abiertos que si le sale todo bien a Del Rivero sería para hacerle un monumento. Abelló se mueve en la sombra. Está abierto como un melón lo de Europistas, ahora complicado con los franceses de CIC. ¿Qué pueden querer si Europistas a 9,15 euros es ya un superpastón? Ligado el fututo de Itínere, esencial para aliviar deuda. A medias la operación Eifagge. Y, por si faltaba algo, la compra de un gran trozo de Repsol. La deuda le sale por las orejas igual que a una mayoría de constructoras. Mucho más tras esta peligrosísima incursión en el mundo energético, con sectores regulados siempre dependientes del Ejecutivo de turno.
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