
Iberdrola cada vez se encuentra más cerca de convertirse en el nuevo propietario de Scottish Power. Según han confirmado a El CORREO fuentes conocedoras de la situación, el consejo de administración del grupo energético británico ve con buenos ojos la posibilidad de ser adquirida por la compañía vasca. Eso sí, siempre y cuando se alcance un pacto satisfactorio sobre aspectos claves; en especial, el precio. La operación podría superar los 17.000 millones de euros, casi tres billones de las antiguas pesetas. Ambas partes, que aún no han entrado a debatir en detalle esas cuestiones, se proponen acelerar las negociaciones de forma inmediata con el fin de intentar cerrar un principio de acuerdo la próxima semana.
Aunque numerosas incógnitas condicionan el desenlace de esta 'aventura', que convertiría a la empresa resultante en el tercer gigante europeo del sector, la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán ya ha conseguido un notable avance: que los responsables de Scottish Power hayan aceptado participar en una fusión liderada por Iberdrola y explorar las posibilidades de alcanzar un compromiso al respecto. La firma vasca siempre ha sostenido que la vía «amistosa» es la más adecuada para impulsar cualquier integración en esta industria.
E.on -cuyo camino para hacerse con Endesa está más despejado tras solicitar la compañía española el levantamiento de las medidas cautelares que tienen bloqueadas las OPAs de Gas Natural y del grupo germano- intentó el pasado año, sin éxito, controlar la empresa británica.
La disposición favorable a un entendimiento expresada por Iberdrola y Scottish Power aún tiene que superar varios obstáculos para traducirse en una compra-venta. Entre ellos, fijar el valor de las dos eléctricas, el precio de la operación -es el elemento más sensible y, al parecer, uno de los pocos que podría dar al traste con el proyecto- y concretar el modelo de negocio a desarrollar entre dos firmas con actividades muy complementarias, según diversos analistas, y volcadas en el negocio eólico.
Rapidez
Según los medios consultados -Iberdrola rechazó ayer realizar cualquier comentario sobre la posible compra-, ese proceso aún no se ha iniciado en profundidad. Ambas partes se encuentran todavía en la fase de intercambio de documentos, añadieron. Sin embargo, todos los indicios apuntan a que los acontecimientos se desarrollarán con celeridad. La próxima semana sera clave. Las dos empresas aspiran a alcanzar en ella un principio de acuerdo, que posteriormente debería ser sometido a sus órganos internos respectivos.
Una vez desvelado el interés de la compañía vasca en adquirir Scottish Power, el tiempo se ha convertido en un factor de primer orden. Aunque una operación de este tipo requiere un análisis sosegado y sin precipitaciones, cuanto antes se avance en las negociaciones menos posibilidades habrá de que algún gigante europeo lance una contraoferta y dificulte la compra.
Nadie se atreve a aventurar cuál será el resultado final. Sin embargo, en Iberdrola se respira un ambiente de marcado optimismo sobre el éxito de la operación. Galán explicó ayer el proyecto en un encuentro con el Círculo de Empresarios Vascos, en el que analizó la situación del sector y se mostró muy prudente sobre la marcha de las conversaciones con la firma británica, aunque no aportó detalles al respecto.
Limitaciones
El intento de fusión con Scottish Power ha sido la opción elegida por Iberdrola para aumentar su dimensión y evitar así el riesgo de ser 'devorada' por otro grupo energético. De hecho, el crecimiento por esa vía encaja con el plan estratégico de la empresa.
A la hora de apostar por la expansión exterior también ha resultado clave el convencimiento de que impulsar una fusión entre compañías españolas es muy complicado, por no decir prácticamete imposible, por las fuertes limitaciones que impondrían los reguladores. En una integración con Scottish Power, esos impedimentos desaparecerían gracias a la enorme apertura del mercado británico y a que la operación tendría dimensión europea, por lo que sería analizada por las autoridades de la Competencia de la UE, no por las nacionales. Además, ese hecho permitiría que una posterior e hipotética unión con Gas Natural o con Unión Fenosa no estará supeditada a la legislación española, sino a la comunitaria, que es mucho más flexible.
CorreoDigital
Aunque numerosas incógnitas condicionan el desenlace de esta 'aventura', que convertiría a la empresa resultante en el tercer gigante europeo del sector, la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán ya ha conseguido un notable avance: que los responsables de Scottish Power hayan aceptado participar en una fusión liderada por Iberdrola y explorar las posibilidades de alcanzar un compromiso al respecto. La firma vasca siempre ha sostenido que la vía «amistosa» es la más adecuada para impulsar cualquier integración en esta industria.
E.on -cuyo camino para hacerse con Endesa está más despejado tras solicitar la compañía española el levantamiento de las medidas cautelares que tienen bloqueadas las OPAs de Gas Natural y del grupo germano- intentó el pasado año, sin éxito, controlar la empresa británica.
La disposición favorable a un entendimiento expresada por Iberdrola y Scottish Power aún tiene que superar varios obstáculos para traducirse en una compra-venta. Entre ellos, fijar el valor de las dos eléctricas, el precio de la operación -es el elemento más sensible y, al parecer, uno de los pocos que podría dar al traste con el proyecto- y concretar el modelo de negocio a desarrollar entre dos firmas con actividades muy complementarias, según diversos analistas, y volcadas en el negocio eólico.
Rapidez
Según los medios consultados -Iberdrola rechazó ayer realizar cualquier comentario sobre la posible compra-, ese proceso aún no se ha iniciado en profundidad. Ambas partes se encuentran todavía en la fase de intercambio de documentos, añadieron. Sin embargo, todos los indicios apuntan a que los acontecimientos se desarrollarán con celeridad. La próxima semana sera clave. Las dos empresas aspiran a alcanzar en ella un principio de acuerdo, que posteriormente debería ser sometido a sus órganos internos respectivos.
Una vez desvelado el interés de la compañía vasca en adquirir Scottish Power, el tiempo se ha convertido en un factor de primer orden. Aunque una operación de este tipo requiere un análisis sosegado y sin precipitaciones, cuanto antes se avance en las negociaciones menos posibilidades habrá de que algún gigante europeo lance una contraoferta y dificulte la compra.
Nadie se atreve a aventurar cuál será el resultado final. Sin embargo, en Iberdrola se respira un ambiente de marcado optimismo sobre el éxito de la operación. Galán explicó ayer el proyecto en un encuentro con el Círculo de Empresarios Vascos, en el que analizó la situación del sector y se mostró muy prudente sobre la marcha de las conversaciones con la firma británica, aunque no aportó detalles al respecto.
Limitaciones
El intento de fusión con Scottish Power ha sido la opción elegida por Iberdrola para aumentar su dimensión y evitar así el riesgo de ser 'devorada' por otro grupo energético. De hecho, el crecimiento por esa vía encaja con el plan estratégico de la empresa.
A la hora de apostar por la expansión exterior también ha resultado clave el convencimiento de que impulsar una fusión entre compañías españolas es muy complicado, por no decir prácticamete imposible, por las fuertes limitaciones que impondrían los reguladores. En una integración con Scottish Power, esos impedimentos desaparecerían gracias a la enorme apertura del mercado británico y a que la operación tendría dimensión europea, por lo que sería analizada por las autoridades de la Competencia de la UE, no por las nacionales. Además, ese hecho permitiría que una posterior e hipotética unión con Gas Natural o con Unión Fenosa no estará supeditada a la legislación española, sino a la comunitaria, que es mucho más flexible.
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