El empobrecido continente, que es rico en recursos, se ha convertido en un campo de batalla clave para las gigantes petroleras que se pelean por satisfacer la demanda mundial de crudo, gas y otro tipo de energía.
Royal Dutch Shell está entre las firmas que tiene operaciones significativas en Nigeria, Libia y otras partes de Africa.
"Africa tiene un rol claro que jugar en la seguridad energética de futuras generaciones," indicó Koos Beurskens, el gerente general del área de gas y energía de la firma anglo-holandesa, al participar de la conferencia de petróleo Africa Upstream 2006, en Ciudad del Cabo.
Beurskens, sin embargo, agregó que tensiones con comunidades y problemas de inseguridad en algunas naciones del continente representan un desafío para las compañías que operan en Africa.
Royal Dutch Shell, que reportó inesperadas fuertes ganancias en el tercer trimestre el mes pasado, debido a los elevados precios del petróleo, ha sido afectada por tensiones locales en Nigeria, el mayor productor africano.
A comienzos de este año, la compañía cerró yacimientos que bombeaban 500.000 barriles de crudo por día en el delta del Níger, el corazón petrolero de la nación de Africa Occidental, tras una ola de ataques de militantes.
Esos ataques fueron perpetrados por un grupo llamado Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger, que realiza una campaña para obtener compensación por derrames contaminantes, mayor control regional sobre las riquezas petroleras del delta y la liberación de dos líderes locales encarcelados.
El mes pasado, manifestantes del estado Rivers de Nigeria invadieron instalaciones operadas por compañías occidentales, como Royal Dutch Shell, lo que recortó la producción en el octavo exportador mundial en 62.000 barriles por día.
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