El comerciante Máximo Alvarez ve tantas razones por las que un boicot de las estaciones de gasolina Citgo no va a afectar a Venezuela y a su presidente, que las palabras salen apresuradas cuando las dice.
Quizá la más importante: Venezuela podría ser propietaria de Citgo Petroleum Corp., pero los propietarios son los concesionarios privados de las 14,000 estaciones que hay en Estados Unidos. Y así, Alvarez explica que un boicot dirigido al presidente de Venezuela es en realidad una bofetada para personas como él.
En estos últimos meses, el empuje para un boicot contra Venezuela ha ganado fuerza debido a la acerba crítica del presidente Hugo Chávez contra el presidente Bush. Sin embargo, la relación que existe entre el dinero de las bombas de gasolina y las ganancias del petróleo en Venezuela es complicada, y está muy lejos de determinar si el boicot está teniendo algún efecto.
''Están castigando a las personas equivocadas. Citgo Petroleum no es siquiera dueña de una sola estación en Estados Unidos'', dijo Alvarez, que es propietario y opera 55 gasolineras en el sur de la Florida.
El llamado para un boicot contra los vendedores de Citgo comenzó en enero. Pero se ha escalado en estas últimas semanas, después que Chávez calificó a Bush de ''diablo'' en la Asamblea General de la ONU en septiembre.
El 25 de septiembre, el representante estatal Adam Hasner, republicano por Delray Beach, aumentó el fervor pidiendo en Tallahassee que la administración de Bush sacara a las estaciones de Citgo del Turnpike de la Florida, diciendo que el estado ''debe enviarle un mensaje claro a Chávez''. El contrato caduca en el 2008.
Algunos bloggers han entrado en el asunto con uno de los sitios en internet diciendo que ''Citgo = Hugo''. Y la cadena de mercados 7-Eleven, con sede en Dallas, anunció que la política jugó un papel en su decisión de terminar el acuerdo de abastecimiento de gas con Citgo.
''Claro que la posición de Chávez y sus declaraciones durante este último año no nos animaron a quedarnos con Citgo'', manifestó la portavoz de 7-Eleven, Margaret Chabris.
Los ejecutivos de Citgo protestaron y 7-Eleven admitió que, de hecho, la decisión se anunció el pasado julio, antes que el discurso de Chávez disgustara a los americanos.
Citgo Petroleum Corp., con base en Houston, es una subsidiaria de Petróleos de Venezuela, o PDVSA, dirigida por el gobierno venezolano. En dos etapas, entre 1986 y 1990, PDVSA adquirió Citgo, dándole a Venezuela una posición segura de distribución en momentos en que los precios del petróleo estaban bajos, y dándole así acceso a las reservas más grandes de crudo en el Hemisferio Occidental.
Pero Citgo no está sola en el uso de petróleo venezolano. Venezuela es uno de los cuatro principales países abastecedores de petróleo a Estados Unidos, junto con Canadá, México y Arabia Saudita.
Jorge R. Piñón, ex presidente de Amoco para América Latina que en la actualidad trabaja en la Universidad de Miami (UM), dijo que el impacto del petróleo venezolano se extiende a todo el mercado energético.
''Es muy difícil para un consumidor norteamericano no consumir el petróleo crudo ni los productos refinados de Venezuela'', dijo Piñón, que recientemente revisó cifras de importación. ``La mayor parte del combustible de avión que usamos en los aeropuertos del sur de la Florida viene de Venezuela''.
Citgo tiene acciones de valor adquirido en Estados Unidos y en las refinerías cerca de la costa, junto con otras compañías petroleras, y les suministra crudo a todas ellas. De igual modo, Citgo vende sus productos refinados a casi todas las grandes firmas petroleras de EEUU. A su vez, otros gigantes petroleros, entre los que se hallan ChevronTexaco, ConocoPhillips y Valero, producen petróleo en Venezuela.
En la Florida, tratar de no consumir petróleo venezolano es aun más difícil. Las plantas floridanas de energía eléctrica emplean petróleo de Venezuela, y gran parte del asfalto que se usa en el país es igualmente venezolano.
No es fácil indagar sobre el impacto del boicot en las gasolineras Citgo. Los ejecutivos de la empresa no respondieron los mensajes telefónicos que se les dejaron en sus contestadoras. Juan Rodríguez, consejero legal de Citgo en el sur de la Florida, dijo que el boicot estaba teniendo más impacto en otras partes del país.
Aunque Alvarez dijo que el impacto del boicot en su negocio es pequeño, recientemente ha acudido a programas radiales y a otros sitios para enviar el mensaje de que un boicot a la Citgo a quien castiga es a los dueños de la franquicia y no a Venezuela ni a Chávez.
Alvarez, que formó parte de la Operación Peter Pan, en la que miles de niños cubanos escaparon de la isla, y no es precisamente un simpatizante de Chávez, dijo que los estadounidenses deben decidir por sí mismos. ``Vivimos en una economía de mercado libre y la gente toma su propia decisión''.
La semana pasada, si uno permanecía un rato en la concurrida gasolinera de Alvarez, en la esquina de Sunset Drive y Galloway Road, en el sur de Miami-Dade en la hora pico, le costaba trabajo decir si el boicot contra la Citgo funcionaba o no. Sin embargo, más recientemente, una estación de gasolina Citgo, ubicada en Alton Road, en Miami Beach estaba completamente vacía, mientras los automovilistas llenaban sus tanques en la gasolinera vecina.
Alvarez dijo que sus gasolineras tenían éxito gracias a los competitivos precios que tenían, pero también porque eran grandes, bien iluminadas y los empleados tenían buen aspecto, todos con camisas azules y corbatas. Por el momento, no parece que el boicot esté funcionando.
El empresario del sur de la Florida dijo que Citgo ha sido un suministrador eficiente en momentos de crisis. Después del huracán Rita, Citgo le entregó con gran rapidez suministros de gasolina a las gasolineras del Turnpike.
''El gobernador Jeb Bush le dio personalmente las gracias a Citgo'', expresó Alvarez.
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