El presidente de Perú, Alan García, propuso el martes usar el gas peruano como una alternativa para contrarrestar el dominio energético de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en el mercado sudamericano.
En una conferencia de prensa en Washington tras reunirse con el presidente estadounidense, George W. Bush, el mandatario afirmó que la región no puede depender del gas natural de Venezuela, quinto exportador mundial de crudo y con cuyo gobernante García ha tenido constantes roces.
"Venezuela ha llegado con su influencia a Bolivia, ha desplazado a Petrobras (...) PDVSA, que es fortísima en petróleo tiene ahora una presencia fortísima en gas, creo que hay que buscar alternativas a eso," sostuvo.
"Y una alternativa es que Perú pueda explotar debidamente y vender su gas al exterior," dijo durante su primera visita a la Casa Blanca desde su asunción en julio, en la que se sumó al discurso de Washington en contra del líder venezolano, Hugo Chávez.
García hizo referencia al proceso de nacionalización de los hidrocarburos que lleva adelante Bolivia y que ha afectado los intereses de la estatal brasileña Petrobras, el mayor inversor extranjero en La Paz y el principal comprador del gas boliviano.
Pese a que aún el gobierno boliviano negocia con Petrobras una adecuación de su contrato operativo a la nacionalización, ya La Paz firmó un paquete de convenios de inversión con la estatal PDVSA, que ha comprometido inversiones iniciales de al menos 1.500 millones de dólares en exploración, producción e industrialización de gas en ese país.
Bolivia tiene las segundas mayores reservas de gas natural de la región, luego de las de Venezuela, cuyo presidente ofreció a su homólogo Evo Morales todo el apoyo en su política de nacionalización.
García dijo que Perú cuenta con recursos gasíferos en su gigantesco yacimiento Camisea, el campo más importante del país andino que comenzó a operar en el 2004, tras una inversión de unos 1.600 millones de dólares de un grupo de firmas encabezadas por las argentinas Pluspetrol y Techint.
Pero el proyecto Camisea ha sido blanco de críticas porque uno de sus ductos sufrió cinco roturas y derrames de líquidos de gas en un año y medio de operaciones. García observó: "Creo que detrás de la oposición hay a veces intereses de otras empresas que también comercian gas."
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