Los rumores hacen olvidar a Repsol el recorte de reservas


Repsol YPF ha recuperado el valor bursátil que tenía el pasado enero antes de la fuerte crisis suscitada por el recorte del 25% de sus reservas. La petrolera se subió a la rueda de los rumores sobre futuras operaciones corporativas el 26 de septiembre, el día en el que ACS dio una orden para adquirir el 10% de Iberdrola y en el que Acciona anunció sus sus intenciones en Endesa.

Desde ese momento, los títulos de Repsol se han lanzado a una escalada casi vertical. En 12 sesiones, la petrolera se ha revalorizado el 18%.

Con tres veces más volumen de contratación que el martes, la petrolera se anotó ayer una subida del 3,5% y cerró la jornada a 25,48 euros por acción.

Habría que volver la vista hasta el pasado 17 de enero para encontrar los títulos más caros. Entonces, todavía diez días antes de que se desvelara el tijeretazo a las reservas, los accionistas de Repsol veían pocas nubes en un horizonte en el que brillaba como el sol el petróleo en máximos históricos.

Los inversores han vuelto a la petrolera en cuanto han olfateado la posibilidad de que la presidida por Antonio Brufau entre también en el baile corporativo.

Durante los últimos días, se ha especulado con que una firma constructora calque los movimientos que han protagonizado ACS en Iberdrola y Acciona en Endesa.

FCC y Sacyr Vallehermoso son las compañías que han quedado fuera de la concentración y que están en boca de todos los analistas. Sin embargo, ambas constructoras han negado tener planes para acometer esa operación.

La petrolera tiene en La Caixa su único socio español de referencia tras la salida en junio del BBVA.

La caja catalana controla el 14% de un accionariado dominado por los grandes fondos de inversión. Algunos, como Capital Group, que en junio tenía el 5,4%, han reducido sus posiciones en los últimos meses.

La entrada de una constructora daría más estabilidad al accionariado de la compañía, que es, hoy por hoy, la energética española más expuesta a una OPA procedente de un grupo extranjero.

Y el Gobierno, como ya ha demostrado recientemente, quiere cerrar las puertas a que firmas foráneas controlen compañías estratégicas españolas.

Durante las últimas semanas ha vuelto a sonar el gigante estadounidense Chevron Texaco como un firme candidato a comprar Repsol. La lista de supuestos pretendientes siempre se ve acompañada por la italiana Eni, la británica BP y la francesa Total.

La tercera vía para Repsol consistiría en su fusión con su participada Gas Natural. No obstante, fuentes cercanas a la petrolera aseguran que esta opción no entra en el escenario.

Antonio Brufau llamó ayer a la calma ante el movido panorama empresarial. "Creo que las prisas son malas compañeras", aseguró.

El Ejecutivo se unió al coro de voces que abogan por un cambio en las leyes que permitan la constitución de "grandes grupos españoles". Brufau negó los rumores de que una constructora esté tomando posiciones en su capital.

Además del futuro panorama de concentraciones, a Repsol le está espoleando el optimismo que se ha generado en torno a una resolución satisfactoria del conflicto que tiene con el Gobierno boliviano. Brufau señaló el pasado martes que es "optimista" respecto a la posibilidad de que ambas partes lleguen a un acuerdo.

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