Tras la entrada de Acciona en el capital de Endesa y de ACS en el de Iberdrola, crecen ahora los rumores sobre la posibilidad de que Sacyr-Vallehermoso pueda estar estudiando entrar en el sector energético y emular a sus compañeros. Al margen de si la compañía que preside Luis del Rivero está a no apuntando a Repsol, lo que parece ya más que evidente es que desde el Gobierno ya se ha puesto en marcha la teoría de los núcleos duros accionariales en las empresas que se consideran estratégicas. Desde ABC ya apuntamos hace meses, en los momentos más duros de la ofensiva de E.ON por Endesa, que en La Moncloa el asesor económico del presidente, Miguel Sebastián,había llegado a la conclusión de que la única defensa posible, una vez perdidas las «golden share», era recurrir al sector del ladrillo y la concesión, el único con dinero y capacidad de endeudamiento para abordar operaciones de esta envergadura y mantener los grupos industriales que en su día vendieron los bancos y que las cajas, excepto La Caixa, no han llegado a consolidar. Pues bien, todo empieza a encajar.
Los Entrecanales están a punto de doblar el pulso a la alemana E.ON en Endesa. Galán, por el momento, ha recibido con los brazos abiertos a Florentino Pérez en el capital de Iberdrola y si Del Rivero, reciente acosador del BBVA de Francisco Gónzalez (no lo olvidemos), se decidiera a dar el paso, Repsol empezaría a estar algo más blindada que ahora, que permanece muy expuesta al apetito de los gigantes de su sector pese al control de La Caixa ¿Cuál será el siguiente blindaje?
La sensación que existe en el sector económico y en la oposición política de que Joan Clos no es la persona más cualificada para dirigir el Ministerio de Industria tuvo su reflejo en el desinterés con el que se siguió el reciente debú del ex alcalde de Barcelona en la comisión de Industria del Congreso. A la sesión asistieron un reducido número de diputados, incluso del propio PSOE. Durante su comparecencia, para la que se eligió la prestigiosa sala Internacional, nunca se superó la decena de señorías asistentes. Por cierto, fue la misma sala en la que su predecesor, José Montilla, anunció el nombramiento de Maite Costa como presidenta de la CNE.
Al Santander le está empezando a dar demasiada guerra su puesta en escena en Estados Unidos a través de su inversión en el banco Sovereign. La primera zancadilla se la puso el fondo Relational Investors, que tiene un 7% de la entidad estadounidense, a los que hubo que contentar dejándoles entrar en el consejo para desbloquear el acuerdo del Sovereign con el Santander y así hacer efectiva la compra del 19,8% por parte del banco de Botín. Ahora siete miembros del consejo se han revelado contra el presidente Jay Sidhu, hombre de confianza y consejero del Santander, por su mala gestión, y le han dado de plazo para su relevo hasta final de año. No sorprendería nada que Emilio Botín, para evitar más problemas, decidiera dar un golpe de mano en el Sovereign y lanzara una opa para controlar definitivamente ese banco e imponer su propia estrategia. El Santander tiene de plazo hasta julio de 2008 para lanzar una opa por el 75% del capital que le falta a 40 dólares por título. Si decidiera adelantarse a esa fecha tendría que llegar a un acuerdo para intentar rebajar sustancialmente ese precio, puesto que la acción cotiza ahora a 24,3 dólares. De paso se quitaría del medio a Sidhu, quien hace apenas un mes declaró que si el Santander no lanzaba una opa, la entidad estadounidense se vendería a otro, porque Sovereign ha decidido que «caminar solo no es una opción».
«Todos tranquilos, que las factorías españolas son las que menos tienen que perder en la crisis de Airbus y EADS». Esta es la consigna oficial, la que se traslada a los sindicatos, a los comités de empresa e incluso a la opinión pública: las plantas españolas del consorcio están fuera de peligro. Sin embargo, no está tan claro que así sea. Ciertamente, franceses y alemanes tienen mucho más que perder en este envite y todos los dedos señalan a Hamburgo. Pero en el Ministerio de Industria, que ya no manda en este asunto porque la Sepi depende de Economía, todavía hay quien recuerda cómo se las gastan alemanes y franceses, hasta qué punto pueden pagar los españoles con problemas de otros (no sólo en el caso de EADS) y, en definitiva, qué poco fiable es esa predicción oficial.
Deberían tomar ejemplo otras aseguradoras y muchos analistas del «ojo clínico» que tiene Mutua Madrileña para invertir en Bolsa. desde que está presidida por José María Ramírez Pomatta. La entidad ha conseguido una plusvalía de 40 millones por su incursión en el Banco Popular; cerca 300 de Inmobiliaria Colonial. Además, las acciones de las empresas en las que permanece no dejan de subir: el Santander, en el que tiene un 1,12% del capital; en ACS ( 3%). Y, últimamente ha tomado casi un 5% de Sacyr y lo primero que ha hecho al llegar ha sido cobrar un sustancioso dividendo de 1,5 millones. Lo dicho, «ojo clínico».
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