La toma de HC por EDP abrió la actual convulsión eléctrica, en la que la lusa podría tener que hacer más movimientos
El control de HC por la portuguesa EDP inauguró una nueva fase de concentración en el sector energético. De materializarse las nuevas fusiones que se están larvando, EDP -que ya ahora es la eléctrica de menor valor bursátil de la Península- podría verse obligada a nuevas operaciones para no quedar descolgada.
Los intensos movimientos corporativos que se vienen produciendo en el sector eléctrico desde que Gas Natural lanzara una opa sobre Endesa -líder del sector en España-, replicada con una contraopa por la alemana E.On, más la entrada de la constructora ACS en Unión Fenosa y ahora también en Iberdrola, y la de la también constructora Acciona en Endesa, han colocado a la industria energética nacional en un escenario ya casi con toda seguridad irreversible, marcado por un nuevo reordenamiento del sector, una más que probable concentración y una ya casi inevitable apertura a la penetración por parte de grupos multinacionales.
Todos los movimientos que ahora se están desencadenando, y que previsiblemente están lejos de haberse desvelado en su totalidad, no son más que las sacudidas de la que emergerá una nueva estructura del sector en España, y cuya primera y más notoria manifestación fue la enconada guerra de cinco opas y contraopas de que fue objeto por siete grupos de capital español y multinacional entre 2000 y 2001 la asturiana Hidroeléctrica del Cantábrico (hoy, HC Energía) hasta su toma de control definitivo por la portuguesa EDP, propietaria ahora del 95,7 por ciento de HC.
El dominio de HC por EDP y el inmediato control de Electra de Viesgo -también con presencia industrial y comercial en Asturias- por la italiana Enel (2001) fueron las dos operaciones de internacionalización que anunciaron la gran reordenación a la que ahora, cinco años más tarde, está ya plenamente abocado el conjunto del sector.
Aunque la intensa pugna por HC -en la que estuvieron implicadas con ofertas y contraofertas las españolas Unión Fenosa y Ferroatlántica, la estadounidense TXU, la belga Electrabel, las alemanas RWE y EnBW, la portuguesa EDP, e indirectamente la francesa EDF- abrió la espita de los grandes movimientos corporativos nacionales y transnacionales, el sector venía manifestando ya desde tiempo antes fuertes tensiones soterradas, que no han cesado desde entonces.
Desde que en 1999 Repsol planteó una fusión a tres bandas con Gas Natural e Iberdrola, no han dejado de producirse conatos sucesivos de concentración, aunque hasta ahora todos ellos frustrados. En 2000 el Gobierno disuadió un acercamiento entre Endesa y Suez, y frustró el acuerdo de fusión de Endesa e Iberdrola por las severas condiciones impuestas. En 2003 también se obligó a Gas Natural a retirar una opa hostil sobre Iberdrola.
El período convulso que se vivió entre 1999 y 2003 y el nuevo al que ahora estamos asistiendo, desde que en septiembre de 2005 Gas Natural desencadenara el ataque sobre Endesa, no son experiencias inéditas en el sector eléctrico español. En los años sesenta existían en España 12 compañías productoras: Iberduero, Hidrola, Fecsa, Unión Eléctrica Madrileña, Sevillana, Fenosa, Cantábrico, Enher, Viesgo, Aragonesas Reunidas de Zaragoza e Hidroeléctrica de Cataluña. Hoy quedan cinco. Pero todo apunta a que en breve plazo podrían ser menos, si se materializan fusiones como la que se especula entre Iberduero y Fenosa, tras la presencia de ACS en ambas. En realidad, ya en 1917 Francisco Cambó había pronosticado que el sector eléctrico español iba a quedar reducido a cuatro o cinco empresas. Lo que entonces parecía visionario hoy casi ya se ha cumplido. Y acaso se quede corto.
Las empresas españolas siguen teniendo un tamaño y valor bursátil discreto en relación a sus grandes competidores europeos. Y si E.On se queda con Endesa, el papel español aún menguará más. Una hipotética fusión de Iberdrola y Fenosa sólo serviría para ocupar el puesto que dejaría vacante una Endesa alemana.
La portuguesa EDP es hoy, pese a tener el control de HC, la menor en valor bursátil de todas las eléctricas de la Península. Una cascada de fusiones en España la dejaría aún más empequeñecida. EDP y HC, que inauguraron la actual danza de movimientos corporativos, quizá tengan que volver a protagonizarlos para no quedar definitivamente descolgadas en el varias veces anunciado mercado ibérico de la energía.
2 comments:
Injusta critica de Ramirez al Profesor Cavaco.....Si hay un portugues amigo de España, ese es precisamente el Profesor Cavaco Silva........
Una cosa es lo que se dice como candidato (5-1-2006) y otra lo que se hace en la Presidencia. Cuando fue Primer Ministro el Profesor Cavaco no vetó la entrada del Banesto de Mario Conde en el Banco Totta y Açores, a pesar de las furibundas criticas de PS de Antonio Guterres. El profesor Cavaco propició la creación, por su parte, del Banco Luso Español
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