La prospección petrolera en África está experimentando un "boom" y China continúa invirtiendo en los yacimientos del continente y Estados Unidos también quiere ser su comprador.
Pese a los ataques de grupos rebeldes y las pocas garantías que ofrecen algunos gobiernos africanos, la estampida para explotar la riqueza petrolera de África avanza.
Las grandes potencias están atentas. Las compañías petroleras y los gobiernos que las respaldan, buscan las licencias de explotación de crudo y de las reservas incalculables de gas y petróleo. Estados Unidos por ejemplo, espera que dentro de 10 años, el 25 por ciento de su crudo provenga del continente africano.
Hoy la mayor parte del continente sufre de conflictos tan virulentos como en Medio Oriente, pero las corporaciones siguen llegando porque, según explican algunos analistas, África es una de las pocas regiones en el mundo donde aún reciben a las empresas petroleras con los brazos abiertos.
“Es uno de los escasos lugares donde las empresas extranjeras pueden invertir en cada uno de los países”, señaló Julian Lee, analista energético del Centro de Estudios Globales de Energía. “No puedo pensar en ningún país de África que no haya dejado entrar a compañías transnacionales”.
Medio Oriente, que posee cerca del 60 por ciento de las reservas comprobadas de crudo, opera principalmente a través de compañías estatales. En Rusia, el Gobierno ha consolidado su poder en la industria petrolera. Entretanto, las políticas sudamericanas se han vuelto cada vez más nacionalistas.
Venezuela ordenó la renegociación de los contratos con las
empresas petroleras, Bolivia nacionalizó su industria de hidrocarburos y los partidos de izquierda de Perú y Ecuador han adoptado políticas que tienen en alerta a las petroleras foráneas.
"El presidente venezolano Hugo Chávez básicamente ha politizado el petróleo latinoamericano", expresó Mehdi Varzi, analista y consultor. Dijo que la nacionalización no es una opción para los
países africanos con pobre infraestructura y poco conocimiento técnico para desarrollar un sector petrolero propio.
Mauritania, el más nuevo entre los productores de crudo africanos, durante largo tiempo fue sólo un potencial exportador de crudo hasta que un acuerdo con un equipo encabezado por Australia Woodside Petroleum Ltd. llevó a hallazgos de yacimientos frente a las costas en el 2001.
Aunque las reservas mauritanas son pequeñas de acuerdo con estándares mundiales —cerca de mil millones de barriles— el Gobierno estima que tendrá ganancias derivadas del crudo por 350 millones de dólares en el 2006, su primer año de producción. Es un ingreso considerable para uno de los países más pobres.
Los extranjeros tampoco dan muestras de querer abandonar Nigeria, aunque la producción en un día normal de 2,5 millones de barriles se ha visto reducida en 25 por ciento debido a ataques de grupos radicales que buscan una mayor participación de la riqueza petrolera. África Occidental, que es el mayor productor de África y el quinto mayor proveedor de crudo a Estados Unidos, alberga compañías multinacionales como Royal Dutch Shell PLC y a la firma italiana Eni SpA, con quienes mantiene acuerdos de distribución de utilidades para compañías propiedad del Estado local.
En un claro contraste con Rusia o Venezuela, el Gobierno de Nigeria está haciendo esfuerzos por
privatizar más sus operaciones petroleras, según informes financieros de Shell. El Gobierno tiene una participación mayoritaria en proyectos asociados con Shell y el sector petrolero representa cerca del 80 por ciento de los ingresos brutos de Nigeria.
Y el desarrollo petrolero de África tiene sus propios problemas que pueden superar a aquellos del mundo árabe. Nigeria encabeza a menudo listas sobre los países con mayor corrupción del mundo, lo mismo que Angola. Muchos de los negocios en ambos países se realizan dentro de una economía informal. Y un largo historial de golpes de Estado en muchas regiones significa que no siempre se puede contar con que los nuevos gobiernos mantengan las promesas.
Algunos analistas dicen que África nunca competirá con Medio Oriente, pero hay mucho petróleo por descubrir. Las reservas demostradas del continente aumentaron a más del doble entre 1980 y el 2005, con 114.300 millones de barriles, según el BP Statistical Handbook (guía de Estadísticas de British Petroleum).
Ésa es una tasa de crecimiento comparable a la del Medio Oriente y por mucho superior a un incremento a nivel mundial.
La producción de petróleo se elevó cerca de 60 por ciento durante ese año y ahora representa el 12 por ciento del crudo mundial. Dakar, AP, DPA y reporte BP.
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