by Estuardo Salazar
En las últimas semanas, voceros de ONG ambientalistas y del nuevo Gobierno, se han pronunciado a favor de declarar una moratoria de la explotación petrolera, especialmente de los campos ITT, a fin de preservar su diversidad biológica. Para evaluar esta propuesta es necesario mencionar que el campo ITT se encuentra en el Parque Nacional Yasuní y forma parte de la reserva mundial de la biosfera por su riqueza biológica, a parte de que allí viven nacionalidades indígenas que ocupan una extensión de 982 mil hectáreas. Los ambientalistas sostienen que la explotación petrolera provocará la deforestación, la contaminación de aguas, suelos y subsuelos y la consiguiente pérdida de biodiversidad.
El proyecto ITT es uno de los más importantes del país, pues se calcula que existen reservas de 900 millones de barriles que pueden ascender a 2 000 millones de un crudo pesado de 16 grados, cuya explotación es de fundamental importancia si consideramos que es indispensable compensar las enormes pérdidas de reserva petrolera consumida a partir de 1972 y el agotamiento de los más importantes campos, para mantener una renta que permita financiar el Presupuesto del Estado y la economía nacional, más aún si el petróleo representa el 56% de las exportaciones y el principal rubro del financiamiento del Presupuesto.
Por otro lado, se debe considerar, además, la situación de pobreza que agobia al 42% de la población ecuatoriana y al 13% que se encuentra en la indigencia. Es lamentable apreciar la caída de la producción petrolera de Petroecuador de 202 mil barriles a 162 mil, por lo que es necesario que el nuevo Gobierno impulse proyectos urgentes como el del ITT, para el que se requieren alrededor de $4 000 millones y que producirán $1 600 millones por año. Cabe señalar que el desarrollo tecnológico de la explotación petrolera ha permitido un control efectivo de los impactos ambientales, a través de la ejecución de estudios y de planes de manejo ambiental consagrados en la Ley, por lo que las empresas utilizan ductos enterrados, cruces subfluviales y transporte aéreo, de manera que las áreas afectadas son inferiores al 1% de la superficie.
Adicionalmente se debe destacar el desarrollo de las energías nuclear, solar y eolica,y que la industria automotriz está realizando grandes esfuerzos para sustituir los combustibles contaminantes, por otros no contaminantes basados en gas natural, hidrógeno y electricidad, para cuyo propósito están construyendo prototipos con esta nueva tecnología, de lo cual se deduce que en pocos años más se habrá llegado a la era postgasolina con un gravísimo impacto en la economía de los países petroleros, cuyas reservas se desvalorizarán rápidamente, y por consiguiente, el Ecuador se quedará con una enorme riqueza (actual) entrampada en el subsuelo, sin haberla utilizado en el inversión social y productiva. En consecuencia, se debe estimular la explotación del petróleo antes de que pierda su valor y buscar nuevos recursos que lo reemplacen en el mediano plazo.
En las últimas semanas, voceros de ONG ambientalistas y del nuevo Gobierno, se han pronunciado a favor de declarar una moratoria de la explotación petrolera, especialmente de los campos ITT, a fin de preservar su diversidad biológica. Para evaluar esta propuesta es necesario mencionar que el campo ITT se encuentra en el Parque Nacional Yasuní y forma parte de la reserva mundial de la biosfera por su riqueza biológica, a parte de que allí viven nacionalidades indígenas que ocupan una extensión de 982 mil hectáreas. Los ambientalistas sostienen que la explotación petrolera provocará la deforestación, la contaminación de aguas, suelos y subsuelos y la consiguiente pérdida de biodiversidad.
El proyecto ITT es uno de los más importantes del país, pues se calcula que existen reservas de 900 millones de barriles que pueden ascender a 2 000 millones de un crudo pesado de 16 grados, cuya explotación es de fundamental importancia si consideramos que es indispensable compensar las enormes pérdidas de reserva petrolera consumida a partir de 1972 y el agotamiento de los más importantes campos, para mantener una renta que permita financiar el Presupuesto del Estado y la economía nacional, más aún si el petróleo representa el 56% de las exportaciones y el principal rubro del financiamiento del Presupuesto.
Por otro lado, se debe considerar, además, la situación de pobreza que agobia al 42% de la población ecuatoriana y al 13% que se encuentra en la indigencia. Es lamentable apreciar la caída de la producción petrolera de Petroecuador de 202 mil barriles a 162 mil, por lo que es necesario que el nuevo Gobierno impulse proyectos urgentes como el del ITT, para el que se requieren alrededor de $4 000 millones y que producirán $1 600 millones por año. Cabe señalar que el desarrollo tecnológico de la explotación petrolera ha permitido un control efectivo de los impactos ambientales, a través de la ejecución de estudios y de planes de manejo ambiental consagrados en la Ley, por lo que las empresas utilizan ductos enterrados, cruces subfluviales y transporte aéreo, de manera que las áreas afectadas son inferiores al 1% de la superficie.
Adicionalmente se debe destacar el desarrollo de las energías nuclear, solar y eolica,y que la industria automotriz está realizando grandes esfuerzos para sustituir los combustibles contaminantes, por otros no contaminantes basados en gas natural, hidrógeno y electricidad, para cuyo propósito están construyendo prototipos con esta nueva tecnología, de lo cual se deduce que en pocos años más se habrá llegado a la era postgasolina con un gravísimo impacto en la economía de los países petroleros, cuyas reservas se desvalorizarán rápidamente, y por consiguiente, el Ecuador se quedará con una enorme riqueza (actual) entrampada en el subsuelo, sin haberla utilizado en el inversión social y productiva. En consecuencia, se debe estimular la explotación del petróleo antes de que pierda su valor y buscar nuevos recursos que lo reemplacen en el mediano plazo.
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