El Estado ejercerá un fuerte rol orientador en el petróleo. El Gobierno quiere mantener un vigoroso papel planificador en la energía. El proyecto de una nueva refinería en el sur confirma esa estrategia.
La convocatoria que efectuó el 28 de diciembre último el Ministerio de Planificación con el objetivo de poner en marcha un proceso tendiente a definir el proyecto de una gran refinería especializada en el procesamiento de crudos con alto contenido de azufre, como son los extraídos en la cuenca del golfo San Jorge, no hizo más que confirmar una política en la que el Estado ejercerá a la "distancia" un renovada presencia orientativa en todo el conjunto de la actividad energética.
El ejemplo más contundente de esa estrategia tuvo su debut con las dos usinas de ciclo combinado del Foninvemem, que hacia fines de 2004 recibió la adhesión de 75% de las 42 empresas generadoras que están activas en ese sector de la industria eléctrica.
Estas dos usinas reunirán 1.600 MW y su responsabilidad ejecutiva quedó en manos de Total, en el caso de la de Campana, y de Endesa, en la de Timbúes (cerca de Rosario), cuyos equipamientos electromecánicos ya se adjudicaron al Grupo Siemens.
Las obras configuraron el primer caso testigo en el que el Gobierno, con la promesa del reintegro a los privados de los fondos adeudados por Cammesa en el desenvolvimiento del mercado mayorista, no hizo más que propiciar la irrupción de inversiones en generación, de las que no había ni rastros desde 1998, cuando comenzó la recesión que se extendió hasta 2002.
En el negocio de la refinación la saturación de la capacidad de procesamiento de las actuales instalaciones configura un cuello de botella energético tanto o más preocupante que el que se registraba en el rubro de la generación de energía.
En ese sector, debe recordarse, el Gobierno reforzó además su presencia con la definitiva conclusión del proyecto hidroeléctrico de Yacyretá y de la central atómica de Atucha II, en los cuales el Tesoro nacional afrontó inversiones por u$s12.500 millones que arrancaron, respectivamente, en 1976 en el caso de las obras preliminares de esa represa binacional, y en 1980, en lo que hace a la usina nuclear.
En el proyecto de factibilidad de la refinería que el Gobierno quiere ver materializarse hacia fin de año, en realidad la estrategia del Ministerio de Planificación apunta a obtener definiciones que las petroleras vienen demorando, no sólo en la Argentina sino en muchos otros países del mundo. La única compañía que tiene proyectos de inversión en refinación es Repsol YPF, pero en su complejo petroquímico de La Plata.
Propósito Lo que quiere el Gobierno es que sea la Patagonia la región de asiento de esa futura instalación. Ese objetivo tiene fundamento a partir de que las cinco provincias ubicadas al sur del río Colorado aportan más de 80% de la producción de crudo y gas del país.
El plan de contar con una refinería en el extremo sur que alienta Planificación no dejó otra salida a Petrobras que sumarse a ese proceso. También se plegaron un gigante como Chevron, que todavía se encuentra evaluando la profundización de sus negocios en el país, y Pan American Energy, donde los británicos de British Petroleum, en sociedad con los Bulgheroni de la ex Bridas, nunca dudaron de sus compromisos en esa industria.
La que sí se sumó con algunas vacilaciones fue Esso SAPA. Sin embargo, debe suponerse que, por expresas directivas de su corporación madre (la Exxon Mobil), esa petrolera no estaría dispuesta a perder terreno en un mercado como el argentino.
En cambio todavía persisten los interrogantes sobre un eventual desembarco de PDVSA que alienta el 2001 proyectos de negocios que hasta ahora no cuajaron en nada concreto.
InvertirOnline
La convocatoria que efectuó el 28 de diciembre último el Ministerio de Planificación con el objetivo de poner en marcha un proceso tendiente a definir el proyecto de una gran refinería especializada en el procesamiento de crudos con alto contenido de azufre, como son los extraídos en la cuenca del golfo San Jorge, no hizo más que confirmar una política en la que el Estado ejercerá a la "distancia" un renovada presencia orientativa en todo el conjunto de la actividad energética.
El ejemplo más contundente de esa estrategia tuvo su debut con las dos usinas de ciclo combinado del Foninvemem, que hacia fines de 2004 recibió la adhesión de 75% de las 42 empresas generadoras que están activas en ese sector de la industria eléctrica.
Estas dos usinas reunirán 1.600 MW y su responsabilidad ejecutiva quedó en manos de Total, en el caso de la de Campana, y de Endesa, en la de Timbúes (cerca de Rosario), cuyos equipamientos electromecánicos ya se adjudicaron al Grupo Siemens.
Las obras configuraron el primer caso testigo en el que el Gobierno, con la promesa del reintegro a los privados de los fondos adeudados por Cammesa en el desenvolvimiento del mercado mayorista, no hizo más que propiciar la irrupción de inversiones en generación, de las que no había ni rastros desde 1998, cuando comenzó la recesión que se extendió hasta 2002.
En el negocio de la refinación la saturación de la capacidad de procesamiento de las actuales instalaciones configura un cuello de botella energético tanto o más preocupante que el que se registraba en el rubro de la generación de energía.
En ese sector, debe recordarse, el Gobierno reforzó además su presencia con la definitiva conclusión del proyecto hidroeléctrico de Yacyretá y de la central atómica de Atucha II, en los cuales el Tesoro nacional afrontó inversiones por u$s12.500 millones que arrancaron, respectivamente, en 1976 en el caso de las obras preliminares de esa represa binacional, y en 1980, en lo que hace a la usina nuclear.
En el proyecto de factibilidad de la refinería que el Gobierno quiere ver materializarse hacia fin de año, en realidad la estrategia del Ministerio de Planificación apunta a obtener definiciones que las petroleras vienen demorando, no sólo en la Argentina sino en muchos otros países del mundo. La única compañía que tiene proyectos de inversión en refinación es Repsol YPF, pero en su complejo petroquímico de La Plata.
Propósito Lo que quiere el Gobierno es que sea la Patagonia la región de asiento de esa futura instalación. Ese objetivo tiene fundamento a partir de que las cinco provincias ubicadas al sur del río Colorado aportan más de 80% de la producción de crudo y gas del país.
El plan de contar con una refinería en el extremo sur que alienta Planificación no dejó otra salida a Petrobras que sumarse a ese proceso. También se plegaron un gigante como Chevron, que todavía se encuentra evaluando la profundización de sus negocios en el país, y Pan American Energy, donde los británicos de British Petroleum, en sociedad con los Bulgheroni de la ex Bridas, nunca dudaron de sus compromisos en esa industria.
La que sí se sumó con algunas vacilaciones fue Esso SAPA. Sin embargo, debe suponerse que, por expresas directivas de su corporación madre (la Exxon Mobil), esa petrolera no estaría dispuesta a perder terreno en un mercado como el argentino.
En cambio todavía persisten los interrogantes sobre un eventual desembarco de PDVSA que alienta el 2001 proyectos de negocios que hasta ahora no cuajaron en nada concreto.
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