Ante la eventualidad de que Brasil decida acudir a un tribunal de arbitraje para resolver el impasse surgido con el Gobierno boliviano por la nacionalización de los hidrocarburos, el presidente en ejercicio, álvaro García Linera, señaló ayer que el Gobierno conoce de ese riesgo y lo asumirá en caso de que se presente.
"Bolivia afrontará si es necesario el arbitraje (...) No hay que temer al arbitraje, pero hay que hacer todos los esfuerzos para no llegar al arbitraje. Si llegara el momento, y por no ir al arbitraje hay que transigir los principios (de la nacionalización), preferimos ir al arbitraje", afirmó de manera enfática el Mandatario.
El presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, no descartó ayer la posibilidad de acudir a los tribunales, tanto nacionales como extranjeros, si Bolivia mantenía su decisión de nacionalizar las refinerías que gestiona la estatal brasileña. "Nosotros debemos entrar con un recurso revocatorio... para cuestionar la legalidad de esa resolución", dijo en conferencia de prensa el presidente de Petrobras, Sergio Gabrielli. Y "en caso de que no seamos atendidos (en la justicia local boliviana), resta la utilización del tratado entre el Gobierno de Bolivia y el Gobierno de Holanda que garantiza las inversiones en Bolivia", indicó.
La resolución, explicó el máximo ejecutivo, exige que todas las ventas hechas por Petrobras dentro de Bolivia pasen ahora a las cuentas de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Con la resolución, la empresa boliviana "recibe todos los ingresos y paga a Petrobras aquellos costos que ella considera adecuados".
"Lo que sucede con esta resolución es que nosotros perdemos el flujo de caja", aseguró.
Añadió que si Petrobras no conseguía revertir esa decisión, la empresa abandonaría sus operaciones de refinación en el vecino país. "Si no conseguimos cambiar la resolución (del Ministerio de Hidrocarburos de Bolivia), nosotros saldremos de la refinación de Bolivia", dijo el ejecutivo.
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