Rusia presentó una demanda para detener el proyecto de US$ 20.000 millones con que Royal Dutch Shell pretende producir petróleo y gas en la isla de Sajalín, a medida que el gobierno del presidente Vladimir Putin intensifica sus esfuerzos para tomar el control del yacimiento.
El Ministerio de Recursos Naturales está denunciando infracciones de las normas ambientales rusas en el proyecto Sajalín 2, cuya producción sería suficiente para cubrir por sí sola un tercio de toda la demanda de gas de China. Sajalín 2 es un elemento clave en los planes de Shell para aumentar la producción y acometer más proyectos en Rusia, el mayor exportador de gas natural del mundo y el segundo de petróleo.
Las autoridades rusas, donde las empresas estatales Gazprom y Rosneft están acaparando una creciente cuota de la producción de combustibles, dijeron en mayo que Shell, Exxon Mobil y BP deberían dar un papel más importante a las compañías locales en sus proyectos.
Un revés en Sajalín socavaría los esfuerzos de Shell para persuadir a los inversionistas de que puede reemplazar el crudo que está extrayendo, a dos años de que la compañía admitiera haber exagerado sus reservas desatando una crisis de confianza.
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