El mundo asiste a una intensa propaganda de la industria nuclear en todos los rincones del planeta como si fuera un renacimiento del sector atómico. Latinoamérica, especialmente, está sufriendo una intensa presión del lobby nuclear que se presenta como la principal solución a la cuestión energética para la región.
Tanto Brasil como Argentina han relanzado sendos planes nucleares, lastre que ambos cargan desde la época de los gobiernos militares. En Chile, la presidenta Bachelet, sucumbió al debate sobre la posibilidad de incluir la energía nuclear dentro de la matriz de ese país. En Uruguay, sectores pronucleares encabezados por Eduardo Bermúdez, ex Director de Energía del gobierno de Jorge Batlle, presionan para derogar la Ley N° 16.832 regulatoria del sistema energético, ésta prohíbe en su Art. N° 27 el uso de energía eléctrica de origen nuclear en el territorio uruguayo. Uruguay retornó al seno de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) donde Bermúdez ha sido designado el representante con el apoyo de la administración de Tabaré Vázquez.
Mientras tanto, España, donde rige una moratoria de construcción de nuevas centrales desde 1984, acompaña la tendencia mundial de países como Alemania y Suecia comprometiéndose en un Plan de Cierre Programado de Centrales Nucleares existentes.
A nivel global, el lobby de la industria nuclear habla de un renacimiento que no es tal. No se registran nuevas ordenes de compra y las 20-30 plantas nucleares en construcción reportadas son diseños ofrecidos por Rusia, India o China que no son considerados en occidente. Los fabricantes de reactores activos en Europa o Estados Unidos, BNFL/Westinghouse y Framatome/Areva, solo reúnen una obra: Olkiluoto 3 en Finlandia, el reactor diseñado por Areva1.
Greenpeace y la comunidad internacional ven con mucha preocupación los intentos de renuclearización regional y manifiestan total rechazo a tal posibilidad. La energía nuclear no es una opción para enfrentar los problemas energéticos.
La energía nuclear es un problema:
El dilema que presenta a la energía nuclear como la solución, es falso las características propias de esa fuente:
* Es cara, no es competitiva: la construcción de un reactor nuclear de 1000 MW cuesta entre 2 a 3 mil millones de U$D, es decir unos 2000 U$D por kW2 comparados con los 1300 U$D necesarios para la instalación de generadores eólicos. Y esto sin contar con los gastos operativos, la fabricación del combustible nuclear, el almacenamiento de los desechos, el transporte, la protección, los seguros, etc.
* Compite en recursos y resta oportunidades a las energías limpias: el dinero utilizado en la energía nuclear es un recurso que no se utiliza en energía limpia y sustentable
* Es sucia: genera toneladas de desechos radiactivos que ponen en peligro la vida y el medioambiente durante cientos de años.
* Es contaminante: las pérdidas y emisiones radiactivas de las plantas nucleares podrían contaminar la atmósfera, el agua y el suelo.
* Es intrínsecamente peligrosa: un accidente serio o un ataque terrorista a una central nuclear o a un cargamento de elementos radioactivos, puede ocasionar la muerte y provocar cáncer, defectos genéticos y otras enfermedades graves en seres humanos, además de otros impactos ambientales.
* Crea inestabilidad geopolítica: la utilización de la energía nuclear para fines energéticos es también un paso para la creación de armas atómicas e incrementa la inestabilidad geopolítica regional o mundial.
* Es blanco del terrorismo: los desechos radiactivos son un material muy valorado por el terrorismo, con ellos pueden fabricar las llamadas bombas sucias. El uso de la energía nuclear crea nuevos objetivos para atentados terroristas.
* No genera empleo: la industria nuclear crea apenas 1 puesto de trabajo cada 18 que genera la energía eólica3.
* Es parte del pasado: la tendencia mundial es de abandonar la energía nuclear. Países como España, Alemania y Suecia vienen implementando planes de abandonar a la energía atómica e invertir en energía renovable, limpia y segura.
Los costos de la energía nuclear
El lobby de la industria nuclear se esfuerza en el mundo entero para convencer que es competitiva, sin embargo si se evalúan realmente los costos, ésta es la opción más cara para producir energía.
Si se internalizan todos los costos asociados a la vida operativa de una central nuclear y su desmantelamiento, los costos por KWh llegan a 15,5 centavos de dólar comparados con los actuales 5 centavos de la energía eólica4. Y esto sin considerar que una central nuclear necesita por lo menos 10 años para su construcción mientras que un parque eólico necesita entre 1 y 2 años.
Estudios recientes5 demuestran que en mercados de energía competitivos, característica común a casi todos los países de la región, las compañías eléctricas no pueden construir centrales nucleares sin la activa intervención del Estado por medio de subsidios y precios futuros garantizados.
La situación de la energía nuclear en el mundo
Los principales países donde la energía nuclear tiene una larga tradición no están extendiendo los permisos de operación de los reactores. Hacia el año 2010, según las legislaciones nacionales correspondientes, Alemania, España, Bélgica, Suecia deberán desmantelar varias de sus centrales nucleares.
El desmantelamiento de las actuales centrales significa el gasto de enormes cantidades de dinero que la industria nuclear no tiene y que deberá ser financiado por los contribuyentes. Sólo el desmantelamiento de la central de Zorita en España costará 170 millones de euros y 10 años de trabajo.
La industria nuclear ejerce una brutal presión en los países industrializados para extender la vida útil de las centrales nucleares existentes. La supervivencia de la industria nuclear depende de la extensión de la vida útil de las centrales nucleares actuales pero esto no es posible ya que es indispensable resolver el problema de los desechos radioactivos.
La industria nuclear distrae recursos y esfuerzos en una discusión estéril que la promueve como una opción válida para el futuro.
Latinoamérica no puede caer presa de esta discusión que la pone ante una falsa opción que amenaza el medioambiente y conspira contra del desarrollo de una industria pujante, limpia e intensiva en mano de obra como la eólica y la solar.
Latinoamérica es una zona prácticamente libre de energía nuclear que la convierte en una región más segura y estable geopolíticamente. Varios de los países del Cono Sur han sido un ejemplo mundial defendiendo el mar territorial frente al peligro del transporte internacional de desechos radioactivos y de la instalación de posibles basureros nucleares.
Los pocos recursos humanos y económicos serán mucho mejor utilizados, si son destinados a incrementar la penetración de las fuentes de energía renovable, especialmente de la energía eólica y solar que son una fuente de energía segura, limpia, barata y generadoras de numerosas fuentes de trabajo.
El futuro de la energía en Latinoamérica y en el mundo es positivo
El futuro es limpio y seguro. Las energías renovables crecen muy rápidamente en todo el mundo. La generación de energía eléctrica a partir de los vientos ha crecido el 40%, y a partir del sol, el 35% en los últimos años.
Latinoamérica tiene un inmenso potencial para las fuentes renovables, debe abandonar definitivamente las energías sucias como nuclear y termelétrica reemplazándolas por energías limpias y seguras como eólica y solar y adoptando también políticas intensas de eficiencia energética.
source: RadioMundoReal
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