La estrategia energética europea
DESPUÉS de tres semanas de confusión por las actuaciones proteccionistas de distintos gobiernos, especialmente los de Francia, Italia y España, la Comisión Europea reaccionó el miércoles con contundencia. El presidente Durao Barroso dijo que "Europa no puede hacer frente a la globalización con 25 minimercados de energía; incluso los grandes estados son demasiado pequeños para competir solos". Y, sin embargo, ésta ha sido la senda por la que se han precipitado los gobiernos de todos los grandes países de la Unión Europea, salvo el Reino Unido. Hace justo un año, el BBVA español lanzó una oferta de adquisición de acciones de la Banca Nazionale del Lavoro italiana. El gobernador del Banco de Italia maquinó de tal manera contra esta actuación legítima del grupo español, que la Comisión Europea le abrió un expediente. Ésta y otras maniobras impidieron finalmente el control del banco italiano por parte del BBVA. El gigante alemán del gas y la electricidad E.ON se formó por una fusión en 2000, blindando el Gobierno federal su estructura accionarial contra injerencias extranjeras. Sin embargo, esta compañía compró otras empresas en Suecia y el Reino Unido, y se ha establecido en Polonia, Hungría, Rumanía y Bulgaria. Para desagrado del Gobierno español, E.ON anunció hace 20 días una oferta de compra de Endesa, cuyo control pretende otra empresa nacional, Gas Natural. Italia no dejó entrar al BBVA en su mercado, pero se queja de que Francia haga lo mismo con la eléctrica transalpina Enel, que pretendía tomar la mayoría en el grupo galo Suez. El propio Gobierno francés ha forzado una fusión entre esta última y la gasista pública GDF. El miércoles, el comisario encargado de los Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, reaccionó a esta situación: "Europa se encuentra en un momento delicado cuando algunos estados y líderes sociales intentan aplicar medidas proteccionistas en decisiones importantes para el futuro". La Comisión ha alertado del peligro de que la retórica nacionalista y las barreras legales frenen a una Unión Europea en crisis. Es urgente que la UE defina su estrategia sobre el tipo de energía que necesita para su desarrollo futuro y para competir en los mercados globales. Y en este debate estratégico sería deseable oír no sólo la voz del sector privado, sino también a todas las administraciones públicas, incluido el Gobierno autonómico andaluz.
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