El consorcio energético alemán E.ON, surgido hace solo seis años de la fusión de Veba y Viag, se ha transformado en uno de los mayores suministradores privados de energía a escala mundial.
A >> Un grupo energético de origen público
La firma energética alemana tiene su sede en la ciudad de Düsseldorf, la capital del Estado de Renania del Norte-Westfalia (RNW), que con 18 millones de habitantes es el más populoso de Alemania y el antiguo pulmón industrial del país.
Veba y Viag, dos compañías nacidas durante los años 20 con una fuerte participación del Estado de RNW, dieron origen al conglomerado. La primera fue privatizada en la década de los 60 y la segunda en la de los 80. El éxito de E.ON está ligado a su principal ejecutivo, el jurista Wulf H. Bernotat, quien dirige la compañía desde mayo del 2003, tras haber trabajado para Shell, la propia Veba y Stinnes. Bajo su dirección, el consorcio ha llegado a tener una facturación de 56.400 millones de euros (9,3 billones de pesetas), mientras que la plantilla está formada por unos 70.000 trabajadores.
E.ON ha tenido desde su nacimiento, pero especialmente a partir del 2003, el objetivo de transformarse en líder mundial de servicios energéticos. Tiene una posición firme y clave en la distribución y venta de electricidad y gas en Europa Central (controla el 30% del mercado), Gran Bretaña, el norte de Europa y el centro oeste de EEUU. En Europa Central esta presente en casi todas las áreas del negocio energético. La firma germana participa en la producción, transporte, distribución y administración de electricidad y gas. También está bien representada en Holanda, Suiza y Austria, y se propone abrir camino en otras zonas continentales.
B >> Importante alianza con la firma rusa Gazprom
Rusia tiene un papel central en los planes de E.ON para Europa, ya que desde ese país obtiene un 31% del gas que comercializa y mantiene contratos a largo plazo que garantizan las entregas, al menos hasta el 2020. El proyectos más ambiciosos es el establecimiento de un gaseoducto a través del Mar Báltico, para llevar gas de Gazprom a Alemania y al resto de Europa, evitando tener que pasar por Ucrania. La alianza con Gazprom es vital para E.ON, que negocia con los rusos una cooperación en Hungría y una participación en el yacimiento de gas Yuschno Russkoje.
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