Una suspensión del suministro de petróleo de Venezuela a Estados Unidos ocasionaría un colapso de la economía nacional 65% del crudo que exporta Venezuela va a los EEUU, un destino que queda apenas a cinco días en barco desde el Lago de Maracaibo.
Cortará o no cortará el presidente Hugo Chávez el suministro de petróleo a los Estados Unidos? Esa es una de las preguntas clave que se hacen los poderes en Washington que monitorean a América Latina y, al parecer, están estudiando con cada vez más atención. ¿Sería factible semejante ruptura?
A comienzos de esta semana, desde la capital iraní, Teherán, el ministro de Energía y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, lo dijo clarito: “Si los Estados Unidos quieren mantener una política hostil hacia nosotros, dejaremos de exportar petróleo a ese país”. Con esa declaración, Ramírez se une al presidente Chávez quien, en un sin fin de ocasiones en los últimos dos años, ha dicho la misma cosa: que si al presidente George W. Bush se le ocurre la locura de invadir a Venezuela, “ya no habrá más petróleo para los gringos”.
Pero en Washington, algunos han dejado de ver ese tipo de comentario como una locura. Como respuesta casi inmediata a las declaraciones de Ramírez, el presidente Bush dijo en una entrevista al canal Fox News que las constantes amenazas de Chávez servían como un recordatorio para que los Estados Unidos adoptasen “una política energética inteligente”. Otras personas también con un alto nivel de influencia en la capital estadounidense están empezando a actuar.
En las últimas semanas, ha circulado un reporte realizado por un equipo de economistas del Government Accountability Office (GAO), que es el brazo investigativo, supuestamente sin filiación política, del Congreso de Estados Unidos. La investigación fue solicitada por el senador Richard Lugar, un republicano que actúa como presidente de la influyente Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
El reporte del GAO, de unas 50 páginas, alerta, entre otras cosas, que un recorte del suministro de petróleo de Venezuela a EEUU durante seis meses causaría un incremento de unos 11 dólares en los precios del crudo, o más o menos 15% por encima de los precios actuales, que ya rozan niveles históricos. Un incremento como ese tendría un importante impacto político negativo para el gobierno de Bush, a quien muchos estadounidenses critican por no actuar para bajar los elevados precios de la gasolina y otros combustibles. El suministro de petróleo venezolano es de millón y medio de barriles diarios, un monto que equivale a 11% de las importaciones estadounidenses de energía.
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