¿Qué hay detrás de la encarnizada lucha que se desarrolla en Europa por la generadora Endesa España? En una disputa poco común, y que ya se prolonga por 18 meses, cuatro actores del sector energético -dos españoles, un alemán y un italiano- han lanzado sucesivas ofertas para ganar el control de la compañía que, de paso, ha subido su valor desde unos US$22.500 millones hasta casi US$55.000 millones.
Según advierten en el viejo continente, la disputa tiene claros tintes políticos. De partida, la Unión Europea viene promoviendo desde hace una década la liberalización de su sector energético, lo que ha permitido, entre otras cosas, que la estatal Electricité De France (EDF) controle la distribución eléctrica en casi todo Londres, o que compañías españolas tengan el poder de ese recurso estratégico en Portugal o Italia.
Al observar el panorama político-económico europeo, se advierte el fuerte despegue español, que ha transformado a ese país en uno de los más dinámicos de la región, acrecentando su peso en el continente.
Así, se ha vuelto un blanco predilecto de empresas alemanas, inglesas, francesas e italianas que buscan capitalizar ese crecimiento, que también se ramifica hacia zonas de gran potencial, como el norte de Africa y Latinoamérica.
Ante ello, la primera arremetida vino desde Cataluña (región industrial que tradicionalmente ha rivalizado con Madrid) con la OPA de Gas Natural, que finalmente quedó atrás en febrero, luego que la alemana E.On -que entró a la carrera por Endesa a comienzos de 2006- subiera su apuesta hasta los 38,75 euros por acción.
Pero la germana no la tiene fácil tras la aparición de la italiana Enel, que ya compró el 22% de Endesa a 39 euros por cada papel, un precio casi irresistible para los accionistas de la generadora.
Sur contra el norte
-que en Chile está asociada con Enap para realizar exploraciones geotérmicas y además posee dos pequeñas centrales hidroeléctricas- se produjo justo siete días después de que el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su par italiano, Romano Prodi, se reunieran para discutir "inversiones recíprocas".
Diez días antes, el presidente ejecutivo de Enel, Fulvio Conti, se había reunido con el ministro de Industria hispano, Joan Clos, que ha manifestado públicamente su intención de que la batalla por Endesa tenga una "solución española", pese a las advertencias de la Comisión Europea, que ha pedido que "prime la mejor oferta del mercado para los accionistas".
Ahí es donde entra en escena la hispana Acciona -gigante de la construcción, los servicios y energía, y que en Chile tiene la concesión de varias autopistas- y que posee el 21% de Endesa.
La firma, que controla José Manuel Entrecanales, ha estado durante meses buscando socios españoles para arremeter por el control de Endesa y fuera de micrófono altos ejecutivos han confirmado acercamientos con Enel.
La idea del gobierno español, dicen los analistas de ese país, es formar una empresa que se identifique, si no con España, al menos con las potencias del sur de Europa, y que sirvan de contrapeso de Alemania, que es el primer inversionista extranjero en la península ibérica y que ejerce su poder como la tercera economía a nivel mundial.
Analistas de JP Morgan en Europa consideran que Enel ha asumido muchos riesgos en la jugada por Endesa, y que la operación sólo será un éxito si logra que E.On "abandone el partido" y Acciona, Enel y Gas Natural vayan juntas en un principio y luego se separen en tres partes los activos de Endesa.
¿Pacto italo-español?
de un pacto ítalo-español que luche por Endesa ha abierto otro frente de batalla, ahora dentro de la misma España.
Tras conocerse que Joan Clos se reunió hace dos semanas con los dirigentes de Enel, el secretario ejecutivo de política Económica y Empleo del Partido Popular, Miguel Arias Cañete, le reclamó al gobierno de Zapatero "que no siga interviniendo en la economía española y que deje de utilizar su poder de forma abusiva".
Sin embargo, la compañía italiana niega haber mantenido alguna relación verbal o escrita, o haber suscrito acuerdos con alguno de los accionistas de Endesa.
Contragolpe alemán, la reacción de E.On ha sido asegurar que insistirán por quedarse con el control de Endesa, en una batalla donde ya han desembolsado decenas de millones de euros.
Aunque hasta ahora la oferta de la alemana es la única vigente por todas las acciones de la española y que el directorio de Endesa ya se pronunció a favor de la jugosa OPA, la soledad política en que se encuentra E.On podría ser un obstáculo insalvable para sus pretensiones.
Un informe de la Caja Madrid concluyó que "el principal argumento para aventurar el fracaso de E.On es político.
Según advierten en el viejo continente, la disputa tiene claros tintes políticos. De partida, la Unión Europea viene promoviendo desde hace una década la liberalización de su sector energético, lo que ha permitido, entre otras cosas, que la estatal Electricité De France (EDF) controle la distribución eléctrica en casi todo Londres, o que compañías españolas tengan el poder de ese recurso estratégico en Portugal o Italia.
Al observar el panorama político-económico europeo, se advierte el fuerte despegue español, que ha transformado a ese país en uno de los más dinámicos de la región, acrecentando su peso en el continente.
Así, se ha vuelto un blanco predilecto de empresas alemanas, inglesas, francesas e italianas que buscan capitalizar ese crecimiento, que también se ramifica hacia zonas de gran potencial, como el norte de Africa y Latinoamérica.
Ante ello, la primera arremetida vino desde Cataluña (región industrial que tradicionalmente ha rivalizado con Madrid) con la OPA de Gas Natural, que finalmente quedó atrás en febrero, luego que la alemana E.On -que entró a la carrera por Endesa a comienzos de 2006- subiera su apuesta hasta los 38,75 euros por acción.
Pero la germana no la tiene fácil tras la aparición de la italiana Enel, que ya compró el 22% de Endesa a 39 euros por cada papel, un precio casi irresistible para los accionistas de la generadora.
Sur contra el norte
-que en Chile está asociada con Enap para realizar exploraciones geotérmicas y además posee dos pequeñas centrales hidroeléctricas- se produjo justo siete días después de que el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y su par italiano, Romano Prodi, se reunieran para discutir "inversiones recíprocas".
Diez días antes, el presidente ejecutivo de Enel, Fulvio Conti, se había reunido con el ministro de Industria hispano, Joan Clos, que ha manifestado públicamente su intención de que la batalla por Endesa tenga una "solución española", pese a las advertencias de la Comisión Europea, que ha pedido que "prime la mejor oferta del mercado para los accionistas".
Ahí es donde entra en escena la hispana Acciona -gigante de la construcción, los servicios y energía, y que en Chile tiene la concesión de varias autopistas- y que posee el 21% de Endesa.
La firma, que controla José Manuel Entrecanales, ha estado durante meses buscando socios españoles para arremeter por el control de Endesa y fuera de micrófono altos ejecutivos han confirmado acercamientos con Enel.
La idea del gobierno español, dicen los analistas de ese país, es formar una empresa que se identifique, si no con España, al menos con las potencias del sur de Europa, y que sirvan de contrapeso de Alemania, que es el primer inversionista extranjero en la península ibérica y que ejerce su poder como la tercera economía a nivel mundial.
Analistas de JP Morgan en Europa consideran que Enel ha asumido muchos riesgos en la jugada por Endesa, y que la operación sólo será un éxito si logra que E.On "abandone el partido" y Acciona, Enel y Gas Natural vayan juntas en un principio y luego se separen en tres partes los activos de Endesa.
¿Pacto italo-español?
de un pacto ítalo-español que luche por Endesa ha abierto otro frente de batalla, ahora dentro de la misma España.
Tras conocerse que Joan Clos se reunió hace dos semanas con los dirigentes de Enel, el secretario ejecutivo de política Económica y Empleo del Partido Popular, Miguel Arias Cañete, le reclamó al gobierno de Zapatero "que no siga interviniendo en la economía española y que deje de utilizar su poder de forma abusiva".
Sin embargo, la compañía italiana niega haber mantenido alguna relación verbal o escrita, o haber suscrito acuerdos con alguno de los accionistas de Endesa.
Contragolpe alemán, la reacción de E.On ha sido asegurar que insistirán por quedarse con el control de Endesa, en una batalla donde ya han desembolsado decenas de millones de euros.
Aunque hasta ahora la oferta de la alemana es la única vigente por todas las acciones de la española y que el directorio de Endesa ya se pronunció a favor de la jugosa OPA, la soledad política en que se encuentra E.On podría ser un obstáculo insalvable para sus pretensiones.
Un informe de la Caja Madrid concluyó que "el principal argumento para aventurar el fracaso de E.On es político.
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