Las grandes petroleras internacionales están muy pendientes del retraso de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, país que posee las segundas mayores reservas de gas natural de la región. Este fin de semana, el Gobierno de Evo Morales anunció la suspensión temporal del proceso.
El Ministerio de Hidrocarburos del país andino precisó que la suspensión está motivada por la falta de recursos financieros de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB).
Las autoridades señalaron además que la petrolera necesita 180 millones de dólares (unos 140 millones de euros) para asumir el control completo de las instalaciones de producción de las distintas petroleras extranjeras presentes en Bolivia.
Lo cierto es que el anuncio del retraso en el proceso de nacionalización parece haber tenido repercusiones en los mercados financieros. Así, las acciones de algunas de las compañías presentes en el país andino como la francesa Total, British Gas o la hispanoargentina Repsol YPF lograban hoy subidas cercanas al 1%. Desde Repsol YPF no se han querido hacer comentarios sobre este retraso.
Otras fuentes del sector han señalado que la nacionalización se había llevado de forma un tanto radical y explican que YPFB carecía desde un primer momento de los presupuestos necesarios.
En una línea similar, otros expertos van más lejos y señalan que los problemas de la petrolera estatal boliviana no son sólo financieros, sino también de infraestructuras.
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