El mercado petrolero ignora amenazas de Al Qaida

Los expertos relativizaban hoy el impacto de las amenazas de Al Qaida de atentar contra infraestructuras petroleras al destacar el carácter rutinario de ese riesgo geopolítico y el hecho de que el mercado dispone de suficiente capacidad excedentaria.
La rama saudí del grupo terrorista Al Qaida instó ayer a atacar las instalaciones petroleras de los países situados fuera de Oriente Medio que suministran crudo a Estados Unidos, citando a Canadá, México y Venezuela.
Los gobiernos afectados admitieron tomar en serio estas amenazas pero los mercados financieros las recibieron de forma imperturbable.
Los precios del petróleo no se movieron un ápice después de la noticia, ni tampoco el oro, un valor refugio cuyas oscilaciones permiten medir el grado de inquietud que suscita este tipo de noticias.
"Si se miran las reacciones de los mercados en general a los acontecimientos geopolíticos desde el 11 de septiembre de 2001, pasando por los atentados de Madrid y Londres, se constata que la reacción es cada vez más modesta y más corta", explicó un operador del sector en Londres, que requirió el anonimato.
Según él, los inversores están "desensibilizados" ante el riesgo, informó AFP.
"Uno se puede preguntar si los mercados no han integrado ya el factor riesgo", afirma Craig Lowrey, experto del Energy Information Centre (EIC).
El riesgo se ha convertido en una constante en los mercados y los ataques ya no generan un efecto sorpresa, tanta es su frecuencia.
Los gobiernos canadiense, mexicano y venezolano afirmaron por su parte que vigilaban permanentemente sus infraestructuras petroleras. Canadá, primer abastecedor de Estados Unidos, ni siquiera elevó su nivel de alerta tras conocerse la noticia.
Por parte de las compañías petroleras, donde no se informa de medidas de seguridad adicionales para no comprometer su eficacia, los portavoces de BP y Shell ni siquiera habían oído hablar el jueves de las nuevas amenazas de Al Qaida.
Si se diera el caso de que un ataque redujera la producción de uno de esos países, parece que ahora el mercado está mejor armado para hacer frente a esa situación que hace un año, cuando el aparato productivo funcionaba al máximo para crear márgenes de seguridad.
El descenso voluntario de la producción de la OPEP de noviembre de 2006, oficialmente de 1,7 millones de barriles diarios, revela que el aparato productivo no funciona a pleno régimen y tiene, por tanto, capacidad de producción excedentaria que puede movilizarse si es necesario.
Paralelamente, los países no-OPEP están aumentando su capacidad de producción --que era de 1,3 millones de barriles diarios hasta 2001--, según la Agencia Internacional de Energía.
Además, para hacer frente a cualquier perturbación en la oferta de petróleo, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció a fines de enero su intención de aumentar a corto plazo las reservas estratégicas del país y de duplicarlas hasta 1.500 millones de barriles de aquí a 20 años.
En julio de 2006, la ofensiva israelí en Líbano hizo que el precio del petróleo se disparara hasta casi 80 dólares el barril -un máximo histórico-, porque el suministro parecía entonces ajustado.
Sin embargo, según el experto londinense anteriormente mencionado, "el sector considera que en este momento la capacidad excedentaria es suficiente para hacer frente a una perturbación".

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