Endesa ha acusado a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) de «extralimitarse» e «invadir competencias» del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) al obligar a la eléctrica alemana E.ON a desprenderse de la central nuclear Ascó I y a ceder la gestión del resto de centrales de las que la primera eléctrica española es copropietaria (Garoña, Almaraz I y II, Vandellós II y Trillo), como condición a su OPA sobre Endesa. Además, cree que la operación favorecería a Iberdrola, el mayor competidor en el mercado español de Endesa, ya que originaría un proceso de concentración que implicaría el establecimiento de una posición casi de monopolio en los activos nucleares españoles.
Endesa cuestiona la decisión de la CNE en el recurso de alzada que presentó el pasado 11 de agosto ante el Ministerio de Industria contra las condiciones impuestas a la alemana E.On para hacerse con la eléctrica española y alerta sobre los riesgos para el mercado español de vender los activos nucleares que ahora mismo gestiona. La compañía sostiene que «no existe amenaza real alguna» para el suministro, y recalca que la decisión adoptada por la CNE se fundamenta en motivos de seguridad física de las centrales nucleares, o que «excede manifiestamente» sus competencias e invade las del CSN, que tiene autoridad «exclusiva» en asuntos de seguridad nuclear.
La compañía que preside Manuel Pizarro afirma que la modificación del accionista mayoritario o de la titularidad en las centrales es «irrelevante» frente a la garantía del suministro, pues existen «abundantes precedentes» de compañías extranjeras que operan o controlan activos nucleares, como es el caso de la propia E.ON en Suecia. «Si los gobiernos alemán, sueco o belga, e incluso el propio Gobierno español, no han advertido ningún problema de seguridad pública por el hecho de que una compañía extranjera controle activos nucleares, no debería haber ninguna razón para que ahora E.ON tuviese problemas en gestionar activos nucleares en España», subraya.
La eléctrica señala que si se aplicaran los supuestos establecidos por la CNE se estaría «limitando el mercado de posibles adquirientes». La base del argumento es que Endesa tendría pocas opciones sobre la venta de sus activos nucleares, de forma que o bien podría optar por una empresa española sin experiencia en gestión nuclear o tendría que venderlo a una empresa española del sector, lo que limita el abanico a Iberdola y Unión Fenosa.
Riesgo de monopolio
Por todo esto, Endesa ve a su principal competidor en el mercado español, Iberdrola, como el principal candidato para hacerse con la mayoría de los activos de la primera eléctrica española. Además, denuncia que esta operación supondría un proceso de concentración que implicaría el establecimiento de una posición casi de monopolio en los activos nucleares españoles. Si se llegase a esta situación la seguridad nuclear de Iberdola se vería afectada ya que prácticamente «todo lo relativo a ella estaría en manos de una sola sociedad, desapareciendo el sistema de contrapesos actualmente existente».
Endesa señala que la afirmación de la CNE de que existe riesgo para el suministro se basa en «meras hipótesis» y afirma que «esta posibilidad en ningún caso es real». Además, considera que «para garantizar el suministro realmente, habría bastado con que se hubiera impuesto a E.ON la obligación de mantener el actual sistema de gestión de las centrales nucleares», por lo que «no queda duda de que se ha ido más allá de lo necesario para proteger los intereses públicos, vulnerando el principio de proporcionalidad».
1 comment:
esta señora Maria teres (Mayte) Acosta, Pdte.CNE, tambien debio trabajar antes de ese cargo el puesto de sustituta de alguna de las integrantes de las Supremas de Mostoles
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