UE: Europa apuesta por lo Bio-combustibles: implicaciones y perspectivas


by Eleonora Faina
Las implicaciones ambientales derivadas del aumento de las emisiones de gas carbónico y del consiguiente calentamiento global han puesto en escena la investigación en materia de fuentes energéticas renovables. A estas motivaciones se ha unido además, el progresivo aumento del coste del petróleo debido a la agudización de las tensiones políticas de los países productores y del acrecentado poder de los grandes monopolios energéticos que condicionan el suministro energético de los países exportadores. Con ese cuadro, la UE ha iniciado una campaña para revitalizar las políticas y el compromiso de los actores económicos de este sector.

Los bio-combustibles: una oportunidad.

La investigación en el sector de las energías renovables ve en la rama específica de los bio-combustibles un importante centro de interés. Actualmente en la UE, el sector de los transportes genera el 30% de las emisiones de gas carbónico, haciendo indispensable el desarrollo de una política energética que ponga las energías renovables en su punto de mira. Pero no es una cuestión exclusivamente ambiental; de hecho, el uso de fuentes fósiles (petróleo, carbón) para la producción de energía y combustibles encuentra dos obstáculos relevantes: en primer lugar la escasez de estos recursos, abocados a agotarse con el paso del tiempo; en segundo lugar la inestabilidad de los países productores que pone en riesgo el abastecimiento y el mantenimiento de los precios del petróleo a un nivel sostenible. Los motivos para aumentar la inversión en la investigación del sector de las energías renovables se centran, de hecho, en las consecuencias positivas que el desarrollo del sector tendría sobre la ocupación, donde una mayor inversión podría crear nuevos puestos de trabajo en el campo de las ciencias y la tecnología; las inversiones en agricultura podrían ser una buena contribución para la revitalización de las zonas rurales, donde las tasas de paro han ido creciendo año tras año, aumentando los riesgos relativos a la exclusión social, a la escasez de servicios y a la despoblación de las áreas rurales.

Los bio-combustibles más difundidos son los líquidos y derivan de la agricultura: actualmente, las dos principales formas de bio-combustible utilizadas son el biodiesel, B100, y el bioetanol. Los bio-combustibles de forma gaseosa son el biogás y el hidrógeno. Se puede hacer una ulterior especificación sobre la base de las fuentes de producción de los bio-combustibles, distinguiéndolos en bio-combustibles de primera generación (a saber: los derivados de las cosechas de la agricultura como el aceite de semillas de nabo) y los de segunda generación (en la actualidad escasamente disponibles a causa de los altos costes de producción, como a las biomasas obtenidas a través de la transformación de lignocelulosa). Como el biodiesel, el bioetanol puede usarse en el sector de los transportes junto a las gasolinas en porcentajes definidos y puede, incluso, hasta sustituirlas si se modifica el motor de los vehículos. El biodiesel también se usa en la producción de energía térmica.

En el 1997 la Comisión europea publicó el Libro Blanco "Energy for the future: renewable sources of energy - White Paper for a Community Strategy and Action Plan." En este documento, la UE indicaba que para el 2010 el objetivo era conseguir un 12% de energía renovable sobre el total de la producción energética de la UE. El Libro Blanco señalaba, por lo tanto, una etapa fundamental en el recorrido de las políticas energéticas y que alcanzaría el punto álgido con la promulgación de la directiva comunitaria "Directive on the Promotion of Electricity produced from Renewable Energy Sources", de septiembre de 2001. Dentro de un cuadro más amplio, en el de las energías renovables, interesa una particular directiva para el uso de los bio-combustibles en los transportes. En efecto, con la Directiva 2003/30/EC, (del Parlamento europeo y del Consejo para la promoción del uso de los carburantes u otros carburantes renovables en los transportes -Directiva sobre los bio-combustibles), la UE indicó los objetivos para cada Estado Miembro, sobre la base de dos pilares fundamentales: el aumento hasta el 2% de las cuotas de bio-combustibles dentro del mercado energético comunitario para el 2005 y el 5,75% para el 2010. Con esta directiva, además, la UE no se limitaba a señalar cuotas a alcanzar, si no que también indicaba una serie de medidas que los Estados miembros tenían que adoptar, entre las cuales: asegurar realmente el uso del 5% de los bio-carburantes en los diesels para los vehículos de transporte; asegurar la adopción de medidas que respetasen la legislación europea en materia de emisiones de gas; garantizar una correcta y completa información del ciudadano relativa a la disponibilidad de bio-combustibles en el mercado. También, con este Libro Blanco, la UE obliga a los Estados a referir anualmente a las Instituciones de Bruselas las promociones y asignación de recursos destinadas a la producción de bio-combustibles. Actualmente la UE está procediendo a la revisión de esta directiva, cuyos parámetros para el 2010, como muchas veces se ha demostrado en sucesivos estudios, no parecen realistas. La adopción de la Directiva en los Estados Miembros se realizó progresivamente, facilitada por la adopción de una disciplina fiscal ad hoc en cada Estado miembro y favorecida por la promulgación de la Directiva comunitaria 2003/96/CE que reestructuró el cuadro de la tasación de los productos energéticos y de la electricidad. La aplicación de esta directiva, de hecho, reparte ayudas de Estado ya que prevé reducciones y exenciones de la presión fiscal para favorecer la producción de bio-combustibles, pero no puede ser implementada sin la autorización preventiva de la Comisión.

Es reciente, pues, la aprobación del 7° Programa Cuadro acerca de la investigación para el 2007-2013, aprobado en el Parlamento europeo y en discusión en la sede del Consejo, donde la UE asignó un fondo de 1175 millones de euros destinados a la investigación en el sector de las energías renovables. Ya que los bio-combustibles derivan esencialmente de la agricultura, la reforma de la PAC ha introducido elementos novedosos importantes para favorecer el uso energético de los recursos agrícolas: en particular, se ha introducido una separación entre el apoyo a la utilidad y a la producción y se ha reducido el apoyo a los precios, aumentando la competitividad. Además se ha autorizado el uso de terrenos retirados de la producción por cultivos no comestibles, incluidos aquellos energéticos; por lo que se refiere a la reforma del azúcar, se han mantenido en vigor sus cuotas destinadas a la producción de bioetanol.

La UE produce (datos del 2004) cerca de 2.4 millones de toneladas de bio-combustibles, cerca del 0,8% del consumo total de petróleo y diesel comunitario; en particular la UE produce 0,5 millones de toneladas de bioetanol (equivalente al 10% de la producción mundial) y 9 millones de toneladas de biodiesel. En particular, observando los datos de las relaciones nacionales, España se ha erigido como el productor líder de bioetanol, pasando de 177.000 toneladas en el 2002 a 194.000 toneladas producidas en el 2004 y superando en este sector a Francia. Por otro lado, el productor principal de biodiesel es Alemania, que pasó de 450.000 toneladas en el 2002 a 1.035.000 toneladas en el 2004; justo después le sigue Francia, con una producción de 348.000 toneladas en el 2004 e Italia, 320.000 toneladas en el 2004; entre los otros países europeos, particularmente hay que mencionar el compromiso en el sector de Suecia, la República Checa y Austria. En particular, Suecia se ha afirmado como el mayor consumidor de bioetanol.

Estudios recientes han confirmado que la disponibilidad de recursos para la producción de bio-combustibles va a crecer en los próximos años, sobre todo por cuánto concierne a los productos agrícolas, alcanzando el objetivo de 243-316 millones de toneladas.
En términos comerciales, actualmente la UE es el principal productor de biodiesel mundial, lo que hace sustancialmente insignificantes los aranceles ad valorem del 6.5% impuestos a las importaciones. Por lo que se refiere a las importaciones de bioetanol, éstas crecieron considerablemente en el bienio 2002-2004 (77%), aunque se beneficiaron de condiciones preferentes previstas por el Sistema generalizado de las preferencias (GSP) y de los Acuerdos de Cotonou. Gracias a este sistema comercial, Pakistán, Guatemala y Brasil encabezan el grupo de los países exportadores de bioetanol, siendo este último, por cierto, el único país capaz de comerciar con la UE sometiéndose a las condiciones de la Most Favoured Nation. Brasil, en efecto, ha ampliado constantemente la producción de remolacha de azúcar, erigiéndose como el productor líder mundial de bioetanol, con cerca de 16.700 millones de litros anuales, superando incluso los Estados Unidos que cuenta con una producción de 16.600 millones de litros anuales.

Desde un punto de vista comercial, la competitividad de los bio-combustibles se ve frenada por los altos costes de producción, lo que hace más ventajoso la adquisición de carburantes de origen fósil: aún si los costes del petróleo se estableciesen en los niveles máximos alcanzados en el último año, sólo el bioetanol podría representar una alternativa, y siempre de forma no ventajosa, a los tradicionales carburantes. Y se tiene la misma evidencia por lo que se refiere a la comparación entre combustibles mixtos (petróleo/bioetanol-diesel/biodiesel) y bio-combustibles.

Las oportunidades que ofrecen los bio-combustibles son muchas; solo falta saber cómo Europa afrontará el desafío. Es necesario una reducción considerable de los costes de producción, lo que comportará un aumento de los costes generales de cada Estado miembro y la previsión de ulteriores desgravaciones fiscales en las industrias del sector; este parece que sea la orientación que ha tomado la Comisión; además se tendrán que crear acuerdos con los otros países exportadores que, tratando de favorecer a los países en vías de desarrollo, mantendrá alta la competitividad europea. En ese sentido cabe notar que recientes estudios han confirmado una ventaja sustancial de los recursos potenciales que tienen los países en vías de desarrollo sobre los países europeos, lo que equivaldría no solo a un intercambio de productos sino que también a la exportación de la experiencia de las industrias europeas del sector y que reforzaría la investigación y la ocupación. La competencia con los países productores de combustibles tradicionales se enfrentará indudablemente en el plano económico, pero también en el plano cultural. La adopción de una estrategia de comunicación que dé mayor visibilidad a la disponibilidad de recursos bio-energéticos se configura como una de las prioridades europeas; además, tiene que surgir mayor cohesión entre las industrias energéticas y las industrias mecánicas, con fin de garantizar un uso real de los biocombustibles en el sector del transporte. Es importante, en efecto, que la investigación tecnológica se enfoque en la creación de motores que, a costes contenidos, garanticen el uso de bio-carburantes. El ejemplo de Brasil que ha producido motores que emplean exclusivamente bioetanol, en este sentido, resulta muy significativo.

La investigación tecnológica, además, no puede omitir la importancia de los bio-combustibles de segunda generación, es decir, aquellos de derivación ligneocelulosa: Se demuestra como particularmente positivo el apoyo europeo por el desarrollo de una "plataforma tecnológica de biocarburantes", con la tarea de localizar puntualmente los objetivos y los instrumentos para sustentar el desarrollo del sector. Justamente durante la presidencia finlandesa de la UE, en la segunda mitad del 2006, se habló de la necesidad de ampliar decididamente la investigación en el campo de los bio-combustibles de segunda generación, cada vez más considerados como la verdadera alternativa a los combustibles clásicos.

Por cuánto concierne a la producción de biogas hace falta tomar en consideración que se deriva en gran parte del trato de los deshechos: las disciplinas comunitarias en esa materia, están favoreciendo una sustancial reutilización de los deshechos (de papel, biológicos, etc…) usando la disponibilidad de la producción energética. Se debería promulgar una normativa más clara e iniciar oportunos estudios en el sector para verificar las oportunidades que ofrece la producción de biogás.

Los bio-combustibles realmente representan una perspectiva concreta, a corto plazo, para poder concurrir a las exigencias energéticas europeas, con márgenes de crecimiento significativos, cosa que tendrá implicaciones de absoluta importancia en el ámbito de la producción. La reducción de la dependencia de la UE de los países productores de combustibles tradicionales además, representa también un desafío importante para una mayor autonomía energética, con consecuencias sobre el plano político y comercial internacional.

Equilibri

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